viernes, 16 de noviembre de 2012

La justicia escandalosa

Hoy la noticia es el procesamiento de uno de los símbolos más importantes de la complicidad civil con la dictadura, el de Carlos Pedro Blaquier, propietario del Ingenio Ledesma, detentador de ese poder en las sombras que nunca jamás se imaginó en un banquillo de acusados y mucho menos procesado.También se procesó al ex gerente administrativo Alberto Lemos.

La participación en el secuestro, torturas y desaparición del amo y señor de las vidas de un pueblo, de una región, es un eslabón en una cadena larga que ha signado la historia de nuestro país. Los intocables que, más poderosos que cualquier gobernador de turno, elegido o de facto, disponía con su fortuna e influencia de las condiciones de vida de un pueblo, ahora son pasibles de ser procesados. El demorado día de la justicia llegó, esa justicia que escandaliza al statu quo de mandamases y de olvidadizxs.



El desaparecido Luis Arédez, que llegó ser intendente de Libertador Gral. San Martín y fue posteriormente desaparecido, conocía muy bien los manejos de este señor feudal; siendo médico, había trabajado en la empresa; luchó contra las condiciones inhumanas, se solidarizó con lxs trabajadorxs. Por eso, se convirtió en un referente popular y fue acompañado por el voto de esos que para Blaquier eran poco menos que nada, explotables, exterminables. Arédez intentó cobrar impuestos al monstruo, y este gesto signó su destino.

Pero lo que conviene tener presente ahora además, es que la persecución a quienes mantuvieron, a pesar del miedo y de la indefensión de estar vulnerables y expuestos, aún en democracia, la memoria de lo ocurrido en La Noche del Apagón – cuando 26 personas, entre ellas, referentes sindicales y allegadxs, fueron secuestradas en julio de 1976 con vehículos provistos por el Ingenio- se mantuvo en todo este tiempo.
Recientemente, en el marco de la investigación que se abrió a partir de la apertura de los juicios de lesa humanidad se hallaron archivos conteniendo fotografías y datos sobre manifestantes de marchas por la memoria y la justicia. Es decir, continuaban con la persecución y las tareas de inteligencia desde esa postura más allá de la ley. Ley que, en teoría, nos cabe a toda la ciudadanía. Exhibición de soberbia es ésa, ¿no? La fortalecida por la impunidad de crímenes inconfesables y poder de lobby.


En los fundamentos del procesamiento a Blaquier por su complicidad en primer grado de la privación de la libertad agravada de 29 personas, en dos causas, el juez Fernando Poviña establece dos tipos de colaboración con la dictadura, el aporte material – los vehículos con los que se secuestró- y el dolo – la voluntad de colaborar con una dictadura que fundaba un nuevo orden económico beneficioso para la empresa- y dice: “La cooperación en cadena de los imputados tuvo lugar, a su vez, en el marco de una persecución político- sindical llevada a cabo por la empresa Ledesma SAAIII contra los dirigentes sindicales de la misma, tal como se evidenció oportunamente.”

El juez agrega además: “En tanto que además de aquel apoyo intra e interinstitucional con el que contaron las fuerzas de represión para arrebatar la representación política, los militares a cargo de los sucesivos golpes de Estado fueron apoyados y se beneficiaron con la cooperación activa de los mayores grupos económicos del país.”
“La política económica y la política represiva estuvieron, entonces, estrechamente relacionadas. Así, no resulta sorprendente a esta altura del análisis que aquellos militares que participaron de los sucesivos golpes de Estado y asumieron la conducción estatal como ministros y funcionarios públicos fueran luego de su retiro contratados por las grandes corporaciones como lobistas o asesores.”
Beneficiarias de créditos y de la liquidación de los ingenios azucareros tucumanos en las postrimerías de la década del 60, el Ingenio Ledesma concentró la actividad y ese poder económico tan brillante, tan aparentemente alejado de la suciedad de los militares a quienes pocxs reivindican a viva voz hoy. Empresas como Ledesma, popes de la industria, modelos de las revistas que retratan la fama y el dinero, mantuvieron y mantienen vínculos con los perpetradores de crímenes de lesa humanidad, y no dudaron en ensuciarse las manos.

Videla lo dijo, desde la cárcel. Lo peor que nos pasó, refiriéndose a los Kirchner. Porque Néstor y Cristina habilitaron lo que muchxs personas exigieron y mantuvieron vivo, a través de tantos años de inútiles campañas de olvido, “perdón”, silencio y banailización de la política, convertida en los noventas en administración de lo público para el saqueo.

Porque hoy alguien como Blaquier está procesado y la memoria de Olga Márquez de Arédez, su lucha solitaria cuando comenzó, es reivindicada por un pueblo perseverante, tenaz que no retrocederá en la demanda de justicia tardía pero que está llegando.Porque también pasó en otras empresas, como en Acindar...


Porque también seguimos de cerca la causa por la apropiación de Papel Prensa, donde también se ensuciaron las manos para arrancar con tortura y desaparición el poder mediático que hoy brama por la “libertad”. Porque seguimos buscando la restitución de nietxs nacidxs en cautiverio, apropiadxs, entregadxs a criminales, y ellxs aparecen, de a poco, pero aparecen, y todxs lxs estamos buscando con amor.
Ese norte argentino tan esquivo a la democratización, tan discriminador y demonizador de las organizaciones populares, tan misógino, hoy se sacude con esta resolución histórica.

Justicia escandalosa, la que va revela la trama del poder real.
Justicia que no vuelve atrás, porque está impresa en el corazón y en la memoria de una mayoría.