jueves, 30 de septiembre de 2010

CORREA


Otra vez la cobardía, otra vez la bajeza de los conspiradores y la fuerza bruta sobre la voluntad popular. En el país hermano, donde un proceso de transformación de las políticas neoliberales tradicionales ha cambiado el rumbo, sacudiendo las estructuras, dignificando a los sectores populares, se pretende dar un golpe.
Mantenido en vergonzoso cautiverio, el presidente Correa, que ha sabido fomentar la unidad latinoamericana, que ha apoyado a Evo Morales cuando intentaron derrocar la democracia boliviana, que se ha plantado con astucia y energía a una prensa hostil y conspiradora - nos suena?-, está en peligro real.
A los/as hermanos/as ecuatorianos/as, a su dignísimo presidente, los siento tan próximos ahora porque lo que ocurra en su tierra nos ocurre a los hijos e hijas de la patria latinoamericana tan doliente y masacrada, rociada con la sangre de Allende y con la de miles de revolucionarios/as que jamás cedieron en sus principios.
Correa habla siempre de la alegría. Esta intentona vergonzosa y vil pretende trocarla en llanto, silencio y terror.
No lo lograrán. No sólo Argentina sino toda Latinoamérica unida defenderá esa alegría que es nuestra.
Aguante Presidente Correa, aguante el pueblo ecuatoriano. Estamos firmes con ustedes porque atacan la unidad y el futuro soñado que estamos construyendo.

martes, 21 de septiembre de 2010

Las palabras no alcanzan

¿Así que no hay que hablar más? ¿Quién dice que no podemos hablar más de los 70?
Cuando hay tanto/as nietos y nietas que aún no se han encontrado con su historia ¿cómo decir que hay que seguir callando, negando, mirando para otro lado?
¿Qué hubiera sucedido si las madres que buscaban a esos miles de desaparecidos/as se callaban, se quedaban en su casa?

En un artículo del 24 de junio de 1978, la revista "Para Tí" declaraba:

"Muchos jueves, desde hace ya dos años, un grupo de mujeres se reúne frente a la Casa de Gobierno en la Plaza de Mayo. Son parientes de los subversivos detenidos o desaparecidos. Ellas van a buscar información al Ministerio del Interior. Algunas llevan fotos, banderas. Este grupo de mujeres ha crecido 'misteriosamente' en este mes. Justo ahora, cuando el país está lleno de periodistas extranjeros que, en buena proporción vinieron dispuestos a ver 'los horrores que se vivían en la Argentina'. Claro que a esta altura de su estadía en el país, muchos piensan distinto. No vieron los cadáveres en las calles, ni los asesinatos en masa, ni las persecuciones a los judíos, ni nada. Al contrario. Vieron un pueblo tranquilo, alegre, hospitalario, y pasearon por las calles libremente, sin custodios ni vigilancia.(...) El último jueves, estos periodistas extranjeros se dieron cita en la Plaza de Mayo. Ellos ya bautizaron a estas mujeres: 'Las Locas...'. Quizá en su país de origen no puedan fotografiar o filmar una manifestación sin que les rompan sus sofisticados equipos. Sin embargo, acá en la Argentina, en el país donde -según ellos- no se respetan los derechos humanos, ellos pueden hacer libremente su nota y, es más, también pueden libremente distorsionar la información que mandan a sus diarios, revistas o canales de televisión.

Por eso, a nosotras, mujeres argentinas, nos duelen estas cosas.(...) Nosotras no podemos negar la existencia de estas mujeres en la Plaza de Mayo, ni es nuestra intención hacerlo, pero también creemos que nuestro país no son solamente 'Las Locas'..."

Esta nota mereció una respuesta que jamás fue publicada, a pesar de la libertad de expresión a la que alude la autora anónima de la misma.

Vale la pena detenernos en algunos puntos para reflexionar sobre continuidades inquietantes. El texto del artículo así como la réplica que redactara una Madre que se autodenominó "Una Madre Loca de Plaza de Mayo", está extractado en el libro "La Rebelión de las Madres" de Ulises Gorini.

La sospecha se tendió sobre las mujeres que habían irrumpido así en la escena. ¡Inaudito! Amas de casa que desafiando el estado de sitio y el terror, se animaron a torsionar la expectativa del estereotipo, saliendo a la calle y alzando la voz. Me refiero al estereotipo utilizado en el discurso con el que se pretendía descalificarlas (que escuchaba cuando era niña y demasiado tiempo después también, lo recuerdo muy bien) con preguntas como: "¿ahora se preocupan por sus hijos?, "cómo los habrán educado para que salieran subversivos?". Claro, si se los habían llevado, era "porque andaban en algo". El imaginario de mujer de aquellos tiempos, todavía muy tradicional, tenía que ver con ocuparse de la casa y de los hijos en la tarea de crianza y de trabajo doméstico, convertirse en émula de Dona Petrona... ¡Ésas son las otras mujeres dolidas! Dolidas no por las desapariciones, sino por la denuncia, por el estupor de la conducta de las madres de la plaza.

La nota de "Para Tí" menciona que los periodistas extranjeros no veían cadáveres en las calles: por supuesto, porque los detenidos ilegales eran llevados a centros clandestinos de detención, porque eran detenciones irregulares, sin ninguna clase de derecho o garantía para la víctima, que, torturada, vejada, humillada, violada, quebrada, no tenía la categoría de ser humano. Era un/a "chupado/a". Y la sociedad lectora de "Para Tí", de "Clarín", de las revistas "Somos", por decir sólo algunas, ignoraba estos infiernos -a menos que hubiera presenciado algún operativo o que hubiera perdido a alguna persona allegada- y celebraba el triunfo en el mundial de fútbol. Así que la visión de estas tercas locas de la plaza o la denuncia en el exterior sólo podía alterar el panorama, y debían ser "enviadas", "pagas" por la subversión, para dañar la imagen del país.

Luego del informe de la CONADEP, ya no podía decirse que era una fábula. Se basaba en miles de denuncias. La palabra doliente delineaba lo ocurrido en las sesiones de tortura y en las maternidades clandestinas. La palabra ahora reconstruía, parcialmente -¡el lenguaje no alcanza!- un plan sistemático, planificado desde el poder estatal en manos de los militares.

Todavía durante los años posteriores a los Juicios a la Junta, hubo quienes continuaron sospechando de la búsqueda y de las consignas de "Juicio y Castigo" o el pedido de "Aparición con Vida". Adoptaron distinas versiones de la teoría de los dos demonios para no asumir el grado de complicidad con tanto horror aunque más no fuera por haberse dejado ganar por el miedo, o el no querer saber.

No querer saber y no hablar... Formas de complicidad y reproducción del crimen, voluntarias o involuntarias. La impunidad del culpable se apoya en el silencio, en la actitud de avestruces de la que habla Rubén Blades en su incomparable tema "Desapariciones".

Hasta que se termine de pensar -¿quiénes ponen el plazo, y cómo?- cómo fue posible que se vivieran esos años de oscuridad habrá que seguir invirtiendo saliva, tinta, bytes, y lo lamento por los/as intelectuales colocados tan por encima de todo que no pueden poner cimiento alguno para ninguna construcción superadora, como la de un vínculo crítico con el pasado.

Y como siempre, no se habla desde el mismo lugar. Hablar a veces conlleva costos terribles. Y como callar o ignorar tiene efectos devastadores.
Desobedeciendo entonces, continuaré hablando del terrorismo de Estado, de lo que todavía intento comprender del contexto que lo favoreció. Contra el silencio que se cierne sobre la desaparición de Julio López o el homicidio de Silvia Suppo, o el silencio acerca de la trata de personas. Voy a hablar sobre las muertes de mujeres por abortos clandestinos, las muertas y golpeadas por la violencia familiar. Contra el silencio complaciente de la jerarquía de la iglesia en los 70 y el de hoy ante los abusos sexuales de Grassi probados por la justicia, gracias a que las víctimas dieran su testimonio.

No puedo callar por el respeto profundo a esa abuela que espera pacientemente que el nieto 102 quiera conocerla, después de todo el tiempo y el dolor de la búsqueda, para los cuales las palabras son necesarias por más que queden siempre cortas.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Salvador Allende. La inspiración de un hombre digno.


EL 11 de septiembre de 1973 es una fecha crucial en la historia de los pueblos de América del Sur.
El gobierno de EEUU participó del sangriento golpe de Pinochet aunque jamás lo hay admitido oficialmente. Nunca reparó este crimen como ninguna de las intervenciones - innumerables- en todo el mundo.
América Latina, por supuesto, ha sido históricamente su patio trasero, ni siquiera un hermanito bobo al que no le dan sus capacidades para llegarle a los talones. Cabe preguntarse entonces ¿ cuánto contribuyó a ese abuso repetido nuestra ignorancia y recelo de otros pueblos latinoamericanos, el cipayaje de las clases dirigentes que se enriquecieron con la dependencia económmica y cultural de los yanquis, la aculturación?
Hoy existe un contexto diferente de solidaridad entre nuestros gobiernos -haciendose eco de la solidaridad de quienes siempre se sintieron hermanos/as latinoamericanos/as- que contrasta con el panorama de los años 70.Los vínculos que se han construido entre Argentina, Venezuela, Bolivia, Brasl, Ecuador, Chile y, recientemente, Uruguay, intentan decididamente constituirnos en un interlocutor digno de las potencias que históricamente aprovecharon el aislamiento y la división para instalar dictaduras sangrientas, administraciones dóciles y múltiples formas de explotación de los/as latinoamericanos/as.
Y dicen que Argentina está "aislada del mundo" porque nuestros gobiernos no siguen más recetas impuestas del norte europeo- nortemericano, sino que intentan articular las propias. En un rango de diversidad -para colmo de males!- que apunta a integrar sin subsumir las diferencias que tenemos, pero apostando a metas y aprendiendo de dramas comunes, resignificando este sur en clave digna y no fatalmente perdedora.
Por todo esto, vale la pena recordar ejemplos de vida. Esas figuras que no mueren nunca del todo, porque su vida, hasta el último aliento, nos inspira...

11 de septiembre de 1973.Último mensaje radial de Salvador Allende, presidente de Chile:

"Seguramente esta es la última oportunidad en que me pueda dirigir a ustedes. La Fuerza
Aérea ha bombardeado las torres de Radio Portales y Radio Corporación.
Mis palabras no tienen amargura, sino decepción, y serán ellas el castigo moral para los que han traicionado el juramento que hicieron... soldados de Chile, comandantes en jefe titulares, el almirante Merino que se ha auto designado, más el señor Mendoza, general rastrero... que sólo ayer manifestara su fidelidad y lealtad al gobierno, también se ha nominado director general de Carabineros.
Ante estos hechos, sólo me cabe decirle a los trabajadores: ¡Yo no voy a renunciar!
Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que entregáramos a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente.
Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen... ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.
Trabajadores de mi patria: Quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la
confianza que depositaron en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de
justicia, que empeñó su palabra en que respetaría la Constitución y la ley y así lo hizo. En este momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes, quiero que aprovechen la lección. El capital foráneo, el imperialismo, unido a la reacción, creó el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición, la que les enseñara Schneider y que reafirmara el comandante Araya, víctimas del mismo sector social que hoy estará en sus casas, esperando con mano ajena reconquistar el poder para seguir defendiendo sus granjerías y sus privilegios.
Me dirijo sobre todo, a la modesta mujer de nuestra tierra, a la campesina que creyó en nosotros; a la obrera que trabajó más, a la madre que supo de nuestra preocupación por los niños. Me dirijo a los profesionales de la patria, a los profesionales patriotas, a los que hace días estuvieron trabajando contra la sedición auspiciada por los Colegios profesionales, colegios de clase para defender también las ventajas que una sociedad capitalista da a unos pocos. Me dirijo a la juventud, a aquellos que cantaron, entregaron su alegría y su espíritu de lucha. Me dirijo al hombre de Chile, al obrero, al campesino, al intelectual, a aquellos que serán perseguidos... porque en nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente en los atentados terroristas, volando los puentes, cortando la línea férrea, destruyendo los oleoductos y los gasoductos, frente al silencio de los que tenían la obligación de proceder: estaban comprometidos. La historia los juzgará.
Seguramente Radio Magallanes será acallada y el metal tranquilo de mi voz no llegará a ustedes. No importa, lo seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos, mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal a la lealtad de los trabajadores.
El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni
acribillar, pero tampoco puede humillarse.
Trabajadores de mi patria: Tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo, donde la traición, pretende imponerse. Sigan ustedes, sabiendo, que mucho más temprano que tarde, de nuevo, abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.
¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!
Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza, de que mi sacrificio no será en vano. Tengo la certeza de que, por lo menos, habrá una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición"