martes, 3 de septiembre de 2013

Crímenes de lesa humanidad del franquismo: la hora de la justicia

Cuando hablamos de los crímenes del franquismo nos referimos a fusilamientos y enterramientos ilegales, a fosas comunes, a torturas, a juzgamiento sin garantías, a asesinatos, a robos de bebés.
Crímenes que fueron envueltos en un pesado manto de silencio,una dictadura longeva de cuarenta años, pero además, por la continuidad de la represión, la impunidad, y la intención de dejar ese atroz pasado en el olvido, que no es sino perpetuarlo.
Durante algunos meses, como militantes de DDHH y del Frente de Mujeres K adherimos a la querella contra estos crímenes, causa que desde 2010 y no sin tropiezos y dilaciones lleva adelante un juzgado federal en nuestro país. El principio de justicia universal, el que fuera invocado en España cuando aquí no había posibilidad de juzgar a los genocidas argentinos, es el que hoy permite que tramite la única causa aquí y se investiguen esos delitos que por su naturaleza sistemática, no prescriben, pudiendo ser investigados y juzgados en cualquier parte del mundo.
Entre tanto dolor ante tanta crueldad, el robo de ninxs conmueve, por las similitudes con el caso de la dictadura civico militar eclesiástica argentina: en España, comenzó como forma de castigar a las mujeres republicanas, a las represaliadas, en un negocio rentabilísimo y facilitado por el mismo silencio y complicidad que niega hasta hoy lo búsqueda de los cuerpos de los fusilados.
Cuando Baltazar Garzón, que llegó a condenar a Scilingo y a juzgar a Pinochet en los 90, tuvo el coraje de llevar adelante una investigación,- promovida entre otros por el argentino exiliado Carlos Slepoy y reconocido por Abuelas por su lucha- calculó en el expediente a su cargo que al menos 30.000 personas habían sido robadas.
Soledad Luque Delgado, que busca a su mellizo Francisco, dice que, en realidad, la cifra es incalculable. No hay registros. Sí hay muchas personas que, lentamente, cuentan que también fueron engañadas, a quienes les dijeron que sus bebés habían fallecido pero nunca vieron su cuerpo. Con la participación de la iglesia y de funcionarios cómplices,- muchos de ellos aún en funciones-, se adulteraron adopciones y documentos mientras a las familias desesperadas se las amenazaban si pretendían investigar.
Como dijo Estela de Carlotto, hasta a las víctimas se les pide aportar las pruebas.
Al mismísimo juez Garzón se lo apartó de manera vergonzante de su cargo por pretender investigar y castigar los delitos de lesa humanidad que hasta el día de hoy permanecen impunes, gracias a la política desarrollada desde el Pacto de la Moncloa en adelante. Y gracias también a la herencia de la política del olvido. Burbujas de unidad europea ayer, el desempleo y la crisis hoy, pretextos para no ver, no asumir, no escuchar, no hacer justicia. Cerco mediático para no tocar el tema. Y nunca se termina de establecer la continuidad de la misma casta asesina y cómplice en el poder. Se hablan de casos aislados sin ver el plan sistemático de terror y disciplinamiento.
Aquí también se habla de mirar al futuro como si eso se pudiera hacer sin ajustar cuentas con los asesinos, los silencios y las sombras del pasado. Y del pasado reciente.
Hace unas horas nada más, en Remolinos, en la radio, Chato Galante decía, "yo puedo cruzarme con mi torturador en la calle". Nosotros recién ahora podemos decir que lenta pero inexorablemente, metemos genocidas en cárceles comunes y destituimos a sus jueces amigos.Tras una larga lucha y años de tragar la hiel de las leyes de impunidad y la cultura de la amnesia y el todo vale neoliberal. Porque no aflojaron ellas, las Madres ni las Abuelas, ni los HIJOS, ni los familiares,ni las personas de bien que nunca se dejaron convencer de que cruzandose con un torturador libre por la vereda podríamos hablar de democracia o de futuro, muchísimo menos de que nunca más volviéramos a vivir al pesadilla.
Porque de nosotrxs depende, de todxs.
Fue un parteaguas la decisión política de un presidente, pero es cierto también que a la memoria, la verdad y la justicia la hacemos un pueblo que sabe de dónde viene, que asume las responsabilidades y que repara lo que puede reparar para dejar a las generaciones siguientes la única herencia que vale la pena, que no cotiza en bolsa pero sí en la dignidad colectiva.
Mañana, martes 3 de septiembre en la Federación Gallega, ubicada en Chacabuco 955, de la ciudad de Buenos Aires,se lanza la Plataforma argentina de apoyo a la querella contra los crímenes de lesa humanidad. Con ella, diversos organismos de distintas tendencias se comprometen a difundir y a apoyar para que la señora justicia no tuerza su balanza y trabaje.
Para que se logre permear el silencio.
Para que sepamos que lo ocurrido en España durante el franquismo y el posfranquismo ha sido una sucesión de crímenes cuyo hedor carcome un sistema en crisis.
Para que sepamos las historias de las víctimas y sepamos del coraje de quienes, como aquí, no bajaron ni bajan los brazos, contra viento marea e indultos.
La Cámara de Diputados de la Nación emitió su repudio al genocidio y su solidaridad con la búsqueda de justicia,
Se van sumando las fuerzas de quienes no olvidamos lo vivido y sus consecuencias.
El año pasado, en nuestra tierra, logramos demostrar el plan sistemático de apropiación de niñxs y Videla fue condenado, junto a otros asesinos.Videla murió preso. Lxs nietxs van siendo encontradxs.
Quizás, alguien al lado nuestro puede aportar un dato o una gota de sangre al banco de datos genéticos.
Argentina, España... donde ayer se hizo justicia para nosotrxs, hay un dolor que no cesa. Y nuestra amorosa y solidaria contribución es necesaria ahora. Ayer por nosotros, hoy por vosotros. Por quienes vendrán, por el futuro. Todxs somxs necesarixs en esta lucha que es también la nuestra.