miércoles, 12 de diciembre de 2012

Quizás, Marita...

Quizás tengamos que apretar, por mucho tiempo más los puños
conteniéndonos
mientras se nos ríe en la cara la hipocresía de los poderes que arrancan de sus vidas a mujeres para hacerlas cosas, nada.
Como te arrancaron de tu vida, de tu Mica, de tus planes...
y siguen arrancando otras
y siguen ignorando a quienes hablaron de tu calvario y te vieron,
otras víctimas como vos que no fueron escuchadas
esos jueces que se lavan las manos
Dineros mal habidos guían las manos que firman sentencias infames.

Te buscamos, Marita y te buscamos Florencia, y te buscamos, Fernanda... y a tantas que no saben cuánto han tocado nuestros corazones.
Ayer se vivió un día de dolor y de vergüenza.
Hoy vamos a reclamar en las calles, y mañana, y cuando y cuanto haga falta para que de una vez la red de complicidad con los mercaderes de los cuerpos y los verdugos de los sueños queden al descubierto y paguen sus crímenes.
Quizás la enésima cachetada a esa mujer que conserva la fortaleza intacta
con tanto sufrido y visto
que ha podido encontrar en quienes ha ayudado a volver del infierno, a lo mejor, algo de tus ojos, Marita, de tu sonrisa,
que ha podido hacernos conocer lo tenebroso con lo que convivimos
y no vemos...
que no está sola porque hoy mujeres y hombres y funcionarixs y viejxs y maestrxs y amas de casa y una presidenta y un cura digno y un pibito
piden por que aparezcas
reclaman a esa justicia que hace rato se levantó la venda de los ojos
Mutitudes exigen
y gritan tu nombre
y se pintan las paredes y los carteles para que tengamos
igualdad ante la ley y libertad y que no se nos pisotee más
en estrados hipócritas...
Quizás este golpe duro a tu madre alumbre un cambio sustancial para nosotrxs
para tantas chicas
y también
para quienes no tienen los dineros ni las influencias
y están privadxs de todo
abandonadxs en el sistema carcelario a su suerte

Marita
y todas a las que buscamos.

Hay clientes todavía
y esa es la más dura de las luchas,
que cada vez que alguien paga
te lastima y te encadena
las lastima y encadena y hunde en el silencio cómplice
de jueces, policías, polítiqueros y esos hombres insensibles: los clientes.

No te olvidammos Marita
En tu nombre,
como símbolo de tantas otras, seguiremos construyendo tu libertad y la nuestra.