martes, 5 de julio de 2011

Decisiones que nos enorgullecen

No solamente tenemos que festejar la reglamentación de la Ley 26.364 o Ley de Trata, sino que, por Decreto del Poder Ejecutivo Nacional, queda prohibida la publicidad de sexo, el maldito "rubro 59" que deja millones en ganancias a Clarín y a todos los medios que funcionan como eslabones necesarios en la cadena de la explotación de mujeres entre las cuales, también se cuentan menores de edad.



Cristina firmó esta tarde el decreto a través del cual se establece la prohibición de avisos que promuevan la oferta sexual en medios de comunicación y que crea en el ámbito del Ministerio de Justicia la Oficina de Monitoreo de Avisos de Oferta de Comercio Sexual.

Hay que saludar y brindar por la coherencia y la contundencia de la decisión de Cristina Fernández de Kirchner en atacar desde una política de Estado, perfectible seguramente, pero seria, la trata de personas y la explotación de la mujer reducida a objeto.

Espero que los debates y retoques necesarios se realicen : por ejemplo, en torno al tema del consentimiento de las víctimas en el texto de la Ley sancionada en 2008 y reglamentada ahora, o en relación a la necesidad del financiamiento para atacar mediante una fuerza capacitada y capaz de horadar las complicidades de policías y funcionarios que facilitan el traslado de las personas de manera ilegal, que protegen proxenetas y que abultan innumerables bolsillos con el dejar hacer.

Propongo también que se enfoque al cliente, partícipe necesario de esta hipocresía cultural que nos aqueja y persiste, independientemente de las normativas. Porque, si no hubiera demanda, ¿para qué la oferta?

Las mujeres que luchamos por ese cambio profundo de paradigma patriarcal, el más tenaz, sabemos que desde el 2003 nuestras reivindicaciones se plasman en decisiones como ésta. Sabemos que las leyes no cambian prácticas si persiste un mensaje constante que nos cosifica, nos rebaja en nuestra condición y bastardea nuestras consignas para mantener la opresión cultural y económica.

Tenemos una posibilidad histórica de protagonizar una transformación inédita. Deconstruimos, lentamente pero de manera clave, la heterosexualidad obligatoria y la intromisión de la Iglesia Católica en ámbitos que no le incumben, como las políticas públicas que garantizan derechos de lxs habitantes.

Las mujeres crecemos en protagonismo y participación independientemente de los rótulos feministas o partidarios que llevemos.

No es honesto desmerecer este espacio que el kirchnerismo ha habilitado, y que ha impulsado leyes, que ha despertado cuestionamientos apasionados(y que un mero retoque no provocaría); no podemos jugar con estos ejes que son los que han mantenido ocultos, y se han reforzado por décadas. No se puede cuando se ha peleado en soledad durante tanto tiempo y cuando se ha reclamando al Estado una política en este sentido.

Por eso, como le dije a una compañera hace poco, indignada con las mezquindades de quienes no acompañan las políticas que expresan lo que buscaban - pero como lo hace otra fuerza, entonces las combaten o las ningunean- que: "el rótulo se lo pone o te lo pone cualquiera. Lo importante es lo que se hace y cómo se lo va haciendo."

Por eso, me enorgullecen las funcionarias kirchneristas, me enorgullecen Nilda, Débora, Alicia, Mercedes, me enorgullecen las Juezas como Carmen Argibay quien llegó a la Corte Suprema de Justicia por la decisión de Néstor Kirchner de limpiar la mayoría automática y mediocre; me enorgullecen las militantes K, me enorgullecen los varones que en las Legislaturas y los cargos están planteando políticas afirmativas para comenzar a eliminar la discriminación de género. Desde el lenguaje a programas de igualdad de oportunidades transversales en municipios.

Hoy festejo la decisión de quien cada día me enorgullece más, mi Presidenta, nuestra Presidenta, Cristina Fernández de Kirchner.