sábado, 28 de febrero de 2015

1 de marzo

Se trata, está visto, de mucho más que votar cada tanto.
Desde 1983 ha quedado claro que quien gobierna gracias a la voluntad popular es jaqueadx, condicionadx o apretadx por quienes no necesitan hacer campaña ni explicitar sus intereses.
Se dice que los poderes reales no se legitiman en las urnas sino en el dinero y las influencias que no salen a la luz y operan en bambalinas.
Y es verdad, hasta que los conflictos, duros y difíciles de resolver - tal vez, irresolubles- muestran a lxs contendientes, sacan caretas, desmienten imparcialidades y movilizan a la ciudadanía.
Algunxs se lamentan de tamaño desorden, por llamar a las cosas por su nombre, por interpelarnos en vez de cerrar acuerdos inconfesables a nuestras espaldas. ¡Cómo se les ocurre!...
Se puede o no asumir que no hay manera de obtener más justicia, más derechos, más libertades si no se arrancan a quienes las tienen desde siempre a costa de la privación de derechos libertades y justicia para las mayorías. Es más fácil atontarse con relatos en blanco y negro, buenos y malos, conceptos como "la corrupción", "la inseguridad", entre otros, que se aplican sesgadamente, que ahorran el pensamiento propio. El problema es que mientras no se haga el ejercicio de tomar la responsabilidad de hacerse cargo de ese poder que cada uno y cada una tiene para transformar el entorno, la convivencia, seremos manejadxs como lo hemos sido durante tanto tiempo.
Tenemos ese poder, el de elegir una lista y hacerlo desde una convicción, pero no es suficiente. Los ataques no solamente a un gobierno desobediente del poder entre bambalinas son la prueba de que no alcanza con el juego institucional republicano, que resiste la democratización de uno de sus principales poderes.
El poder y la gimnasia más contundente es ocupar la calle, discutir con argumentos, resistir las provocaciones, intentar comprender los resortes del miedo que paraliza y la difamación encubridora de las faltas de quien difama. El poder más eficaz puede ser apagar la televisión y mirar alrededor, sacudirse los prejuicios y acoger la experiencia diaria de los hombres, mujeres, niñxs, ancianxs de nuestra patria. El poder que podemos demostrar es reafirmar el orgullo y la alegría de haber recuperado la pasión por la política en tiempos en que el marketing y el vacío de contenido reducen los sueños al consumo, y para pocos. Porque estar en la calle y poner el cuerpo es arrancar derechos que no se otorgan porque un día lxs privilegiadxs amanecen con raptos de generosidad...se obtienen desafiando relaciones de fuerza que nunca están equilibradas, se obtienen cuando queda expuesto el sector minúsculo que tiene las cartas matcadas en la partida que se suele presentar como "justa".
El héroe, se dijo, no es jamás individual, es el héroe colectivo.
Recuerdo ese slogan de campaña que apelaba al individualismo de clase media "Ella o vos". Algo así como salvarse solo, ¿qué significaba "Ella" desde esa invocación?Cuando en estos años de movilización, contienda, antagonismo, es decir, de democracia en un profundo sentido, para millones de argentinxs la respuesta es "Ella y nosotrxs", ese nosotrxs desborda las narrativas del miedo, del supuesto orden excluyente, del pavor y del odio, de la resignación a la injusticia "que siempre ha sido así", a la amnesia que sólo puede conducir a la repetición de las tragedias. De esa movilización se construye un sujeto capaz, activo, empoderado, que hace mucho más que ser espectador, objeto o rehén de un juego que juegan otrxs y que, además, ignora.
Mañana, apertura de las sesiones ordinarias del Congreso de la Nación, donde se ejerce el mecanismo representativo de legislar, y tras un embate sucio y sin reglas - a través de ese poder o estamento judicial que tarde o temprano deberá ajustarse a la demanda democrática y transparentar su funcionamiento - como tantas veces, haremos más democracia, por nosotrxs y por lxs que vendrán, y hasta por quienes aún se resisten a protagonizar su historia.

lunes, 23 de febrero de 2015

"En el diario no hablaban de ti" por José María Di Bello

"En el diario
no hablaban de mí
ni de ti..."
Algo así cantaba mi amigo Sabina.
Algo así es mi primera reflexión.

Con Alex Freyre compartimos amor, lucha, militancia social, amenazas, burlas, amenazas, bajones, más amenazas, temores y al final la esperanza que se convirtió en realidad: la sociedad argentina reconoció legalmente que la diversidad es la forma de existir de lo humano.

En ese tiempo aprendí que también hay diversidad dentro de lo diverso.
En algún punto del camino comenzamos con Alex a entender y respetar nuestras distintas maneras de ver y actuar.

Juntos acordamos seguir compartiendo el ancho e irrenunciable camino de lucha junto a los demás argentinos y también preservar nuestra individualidad cortando para ello nuestro vinculo de pareja, de amor de pareja, de convivencia matrimonial de acuerdo a los usos, costumbres y disposiciones legales que las leyes actuales nos otorgan.

Pensando en estas cosas, en cómo le explico a mis hijos, a mis amigos, comienzo a sentir que llueve, que me mojo y que estoy cruzando la Avenida de Mayo y advierto una verdadera multitud de gente con paraguas multicolores aplaudiendo enérgicamente que me devuelven rápidamente a la lucha, quiero decir, a la vida...

Son miles y miles que caminan algunos con carteles, en silencio.
Otros exigiendo a viva voz - ¡Justicia! ¡Justicia! - .

Desde la vereda veo pasar a los funcionarios judiciales, fiscales, jueces y acólitos quienes son justamente quienes no han hecho su trabajo, más bien todo lo contrario. Se han desviado (y siguen haciéndolo) del camino que lleve a conocer la verdad en el caso Embajada de Israel-Amia-Nisman.

Escucho también algunos cánticos contra el gobierno y afirmaciones como:
¡Basta!
¡Ladrones!
¡Que se vayan!
¡Tenemos miedo!

Mucho reflexioné acerca de esto. Quiero compartir algunas con mis amigos:

Fue multitudinaria y representativa la concurrencia.

Representativa del sector de nuestra sociedad que TIENE MIEDO que sus privilegios de casta puedan ser menoscabados.

Piden JUSTICIA pues consideran sumamente injusta la condena social y prisión efectiva de algunos cientos de asesinos confesos con uniforme que asolaron Argentina durante las dictaduras militares A SU SERVICIO.

Gritan LADRONES a quienes les robaron una parte importante de su hegemonía en la conciencia política general que votó dos veces a ésta robacorazones.

¡BASTA! vocifera la distinguida y muy numerosa concurrencia.

¡BASTA YA de proteger a niños, embarazadas, estudiantes pobres, ancianos y toda laya de caídos del camino!

¡BASTA YA de repatriar científicos y técnicos! ¡Que se vayan todos a lavar los platos!

¡BASTA YA de proteger a los desocupados! En España hay 6.000.000 de parados y el Gobierno no gasta 1 euro en ellos...

¡BASTA YA de leyes inicuas que promueven derechos a la servidumbre de sus casas y de sus campos!

¡BASTA YA de actuar como si fuéramos un país soberano frente a los buitres y no con la mansedumbre con que aconseja Mauri!

¡BASTA! ¡BASTA! ¡BASTA!

¡BASTA YA de ser atrevidos en la política de la "madre patria" y su venerable "oscurito" Obama! Mandándole cartas irrespetuosas como las que envió "ese" que dice ser Ministro de Relaciones Exteriores del gobierno Nacional, Popular y Soberano, es decir, del Gobierno de Esa Mujer la cual, de manera inaudita, se atreve a exigir que Estados Unidos e Israel dejen de hacer lo que han hecho siempre: Influir con operaciones políticas y de inteligencia en la vida política y económica argentina.

Y además, le pide airadamente que como Estados Unidos negocia hoy con el "demonio iraní" incluya a la Amia en el temario.
¡Cuánta razón tenían los manifestantes!

Buscando hoy en el diario si las noticias hablaban de mí, me entero que el Departamento de Estado de la "madre patria" contestó rápidamente el exabrupto epistolar de Ella y su Ministro, diciendo que con Irán tratan de lograr que los ayatolás no terminen su propia bomba atómica y que por lo tanto no tienen agenda para tratar el "temita Amia".

Pero, nos aseguran que seguirán "colaborando" es decir, metiendo mano como lo han hecho siempre en la política y los asuntos soberanos de Argentina.

Pensando bien, les creo cuando afirman que tienen miedo.

Tienen miedo que cuando Esa Mujer se vaya en Diciembre, cualquiera sea el resultado electoral nuestro pueblo haga suyo el legado de Néstor Kirchner y de su fiel y genial compañera, nuestra Presidenta Cristina, de su indomable espíritu de lucha en favor del pueblo y la Nación Argentina.

Es decir, que retorne a las mentes y corazones del pueblo el espíritu indómito de lucha con que se forjó nuestro país.
José María Di Bello


Nota: Esta carta fue escrita el 19 de febrero. Agradezco a José María su lucha, su integridad y generosidad para poder compartir su texto en este blog.

viernes, 20 de febrero de 2015

El orden de Dios

El Papa advierte otra vez contra la teoría de género y las personas trans, que, "como las armas nucleares", desfiguran al hombre y a la mujer, y alteran "el orden de Dios".Se me ocurre muy oportuno que asome de labios del papa popular, latinoamericano y progresista respecto de la geopolítica o la economía, la reafirmación de principios nodal de la religión que él lidera, recordando que hay un orden estable, inmutable, que no puede alterarse y que este poder terreno defiende a capa y espada en medio de gestos "modernos" en lo pastoral.
El orden divino, accesible a ellos, varones, sean profetas o intérpretes, papas, imanes, rabinos, pero siempre varones, resiste todo cambio histórico o sedimentación cultural. Ese orden divino inalterable presta contenido a nombres como "justicia", "humanidad", "verdad", traza los límites de la acción y la elección, consagra el poder de unos frente a la amenaza de los otros.
Si nos fuéramos a los confines de la historia no nos bastaría la vida para enumerar las masacres cometidas en nombre de ese orden.
Desde el inicio de la religión institucionalizada como cristianismo oficial, las luchas políticas de las primeras corrientes disputaron interpretaciones y el lugar que sanciona y se arroga "la interpretación". Es cuestión de recorrer las discusiones de los primeros siglos de la era cristiana occidental, la pelea con los iconoclastas y las herejías. Fue un Concilio - una reunión de obispos - el que estableció no solamente los sacramentos tal como los conocemos, sino también el uso de la Inquisición. Los Concilios de Tours y de Letrán fueron convocados en los siglos XII y XIII para tomar medidas contra los cátaros o albiguenses que se habían extendido por gran parte del territorio europeo y que resistieron fuertemente en el Languedoc francés hasta su exterminio. Tras la Reforma protestante, estableció la censura contra toda publicación contraria a los pensamientos de la Iglesia Católica y además publicó una edición definitiva - la única considerada legítima- de la Biblia,la cual sólo el Papa y los obispos tenían el poder de interpretar. El caso Lutero había enseñado una lección, sin dudas, en tiempos en que la imprenta y la lectura se extendían, y las imágenes ya no eran el único vehículo del temor a Dios desde las monumentales catedrales, los frisos y el conmovedor arte religioso.
Entre otras cosas, es interesante recordar que entre los cátaros - movimiento que se expandió entre los siglos IX y XII en la clandestinidad- el rol de las mujeres no era subordinado, que se condenaba el poder material y el de la Iglesia católica en particular. Fueron perseguidos, difamados y poco se sabe aún de sus prácticas y su doctrina. La historia la escriben los que ganan...

Poco después un fraile que se condolió del sufrimiento masivo del genocidio perpetrado en lo que sería luego llamado el continente americano, Bartolomé de las Casas, debatió con Ginés de Sepúlveda el carácter de "guerra justa" de la presuntamente civilizada cultura europea contra toda aquella cultura que no se le sometiera, como los habitantes originarios de estas tierras "descubiertas".
Enrique Dussel destaca en "El primer debate filosófico de la Modernidad" cómo la estrategia legitimadora de la conquista retoma argumentos de Aristóteles - de la época democrática griega esclavista- que justifican la conquista y la reducción a la servidumbre y a la esclavitud en estos términos: "Y si rechazan tal imperio se les puede imponer por medio de las armas, y tal guerra será justa según el derecho natural lo declara [...] En suma: es justo, conveniente y conforme a la ley natural que los varones probos, inteligentes, virtuosos y humanos dominen sobre lodos los que no tienen estas cualidades."
Se parte de la superioridad de la propia cultura simplemente por ser la propia. Y se impondrá en toda la modernidad: se declara no humano el contenido de otras culturas por ser diferentes de la propia, como cuando Aristóteles declaraba no humanos a los asiáticos y europeos bárbaros, porque "humanos" eran sólo "los vivientes que habitaban las ciudades [helénicas]" (Aristóteles, Política i 1; 1253, pp. 19-20). El argumento filosófico justifica la guerra justa contra los indígenas por impedir la "conquista", que a los ojos de Ginés es la necesaria "violencia" que debía ejercerse para que los bárbaros se civilizaran, porque si fueran civilizados no habría causa de guerra: "Cuando los paganos no son más que paganos [...] no hay justa causa para castigarlos, ni para atacarlos con las armas: de tal modo que, si se encontrase en el Nuevo Mundo alguna gente culta, civilizada y humana, que no adorase los ídolos, sino al Dios verdadero [...] sería ilícita la guerra" (Ginés de Sepúlveda, J., 1967, p. 117).Bartolomé refuta la superioridad del Dios invocado por los conquistadores, reconociendo a los indios el derecho a defender sus creencias y ritos. Bartolomé, un cura, razona de esta forma: "Dado que ellos [los indios] se complacen en mantener […] que, al adorar sus ídolos, adoran al verdadero Dios [...] y a pesar de la suposición de que ellos tienen una errónea conciencia, hasta que no se les predique el verdadero Dios con mejores y más creíbles y convincentes argumentos, sobre todo con los ejemplos de su conducta cristiana, ellos están, sin duda, obligados a defender el culto a sus dioses y a su religión y a salir con sus fuerzas armadas contra todo aquel que intente privarles de tal culto [...] están así obligados a luchar contra estos, matarlos, capturarlos y ejercer todos los derechos que son corolario de una justa guerra, de acuerdo con el derecho de gentes" (Las Casas, B. de 1989, p. 168).
Dussel destaca la maestría argumentativa del fraile que invierte la interpretación: no es que su "barbarie" justifique que se les haga guerra justa, sino que, "por tener dioses verdaderos" (mientras no se pruebe lo contrario), son ellos los que tienen motivos para hacer una guerra justa contra los europeos modernos invasores.

Es verdad que en este debate ganó la fuerza, como ganaron los franceses colonialistas redactores de la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano. Cuando el líder de la revolución haiitana Toussaint L'Ouverture saludó la igualdad y la libertad universal proclamada en Europa que alcanzaba entonces, si era universal, a los negros esclavos que luchaban por su independencia y libertad, recibió como respuesta el envío de una flota disciplinadora.
La libertad y la igualdad humanas tampoco eran para las mujeres: el atrevimiento de Olympe De Gouges de redactar palmo a palmo con la universal, la Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana en 1791, tuvo como resultado la condena a la guillotina y el escarmiento hacia todas las que desconocieran el lugar natural - el orden divino- que las incapacitaba para la política y las detinaba meramente a la reproducción y al servicio al hombre.
Para Karl Marx, que adoptó el punto de vista del proletario, la mujer era una necesidad natural; una esposa es una "necesidad" del trabajador, como sostiene en el tercero de sus Manuscritos Económico Filosóficos de 1844. Tercer Manuscrito. Acá no hay orden divino manifiesto pero la naturaleza funciona de la misma forma, como el límite inmutable separado de la cultura o el trabajo que la transforma. La denuncia de Flora Tristán acerca de la situación de las mujeres "las proletarias del proletario", continúa vigente para millones de seres humanos no percibidos como libres, ni iguales, ni...humanos.
El orden divino que siempre tiene constricciones históricas, es decir, que se expresa según las épocas, de manera cambiante y modificable, se reconfigura constantemente para perpeturar la naturalidad nada natural de la unión del varón y la mujer donde ellas son oprimidas y subordinadas, explotadas y violentadas, sin la autonomía para un proyecto vital por fuera o que combine de manera novedosa la procreación y el servicio a lxs otrxs.

La justificación de la represión de todo aquel modo de vida o resistencia que se desvíe sigue siendo calificado como patológico, como lo fue el comportamiento de las rebeldes mujeres que lucharon en las guerras de la independencia anticoloniales en lso siglos XIX y XX,- desmintiendo el pudor y la pasividad femeninas- y de tantxs, entre ellas, lxs personas no heterosexuales consideradas hasta hace menos de veinte años "enfermas" por la Organización Mundial de la Salud. Claro, porque la ciencia es otro discurso teñido de las ideologías dominantes y prejuicios que el mismísimo Einstein reconoció: "es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio".
Si hiciéramos la cuenta de las barbaridades cometidas contra millones de seres humanos a partir de estas justificaciones del orden civilizatorio occidental y cristiano, no terminaríamos más y seguramente, siempre nos faltarían víctimas a ser contadas.

Quiero recordar, teniendo presente además el carácter geopolítico que reviste la elección de este Papa - por ser de esta parte de América, en la que pasan las cosas más nuevas en materia de politica y con una amplia población católica-, que por algo Néstor Kirchner polemizó con el entonces Cardenal Bergoglio. El purpurado había calificado de "movida del Diablo" el matrimonio igualitario, llamando a una "guerra de Dios" contra lo que se ocnvirtió, a pesar de las presiones y amenazas, en una ley del Congreso y una realidad legitimadora de la vida de lxs excluídos de la ciudadanía plena en Argentina. Que significó ampliar el horizonte, como siempre digo, para homosexuales, lesbianas, pero también para heterosexuales: distintas formas de amar y de organizar las familias hacen a una recongiguración de la política de profundos efectos liberadores, desmintiendo la perversión de una orientación sexual o de género.
Indaguemos más en los maltratos y abusos que cometen las familias heterosexuales. No se es perverso por no ser heterosexual, de la misma manera que no se es malvado por carecer de religión que brinde fundamentos al respeto a la dignidad humana, la libertad de pensamiento, la libertad. En las Marchas del Orgullo actualmente celebramos la diversidad que profundiza la democracia. Se baila; no se llama a la guerra ni a la venganza.

Perversos son los que bendijeron el exterminio a viva voz, los Monseñores Bonamín en la selva tucumana del Operativo Independencia, los Plaza, lxs Von Wernich - que sigue siendo cura-, los que confesaban y aliviaban la conciencia de torturadores, asesinos y violadores.
Perversos son quienes robaron la identidad de lxs hijxs de las desaparecidas embarazadas en los centros clandestinos de detención en nombre de los valores cristianos que las "buenas familias"de los militares les garantizaban, manchadas de la sangre de sus padres y madres, y contaminadas de complicidad y silencio.
Perversos los pederastas y abusadores, los entregadores - Bergoglio tiene un pasado controversial que no se lava con otros gestos indiscutibles-, y la institución que lidera no ha pedido perdón por haber legitimado el ecterminio del terrotismo de estado que desangró la patria. La Iglesia Católica argentina que recibe los dineros de todxs nosotrxs de manera privilegiada, que tiene sus símbolos en los juzgados y que mantiene un discurso reñiddo con las doctrinas más avanzadas en materia de derechos humanos, que se opone a la interrupción voluntaria del embarazo, a la ley de identidad de género, que mantiene su postura de calificar de enfermas a las personas, mantiene en silencio su interminable complicidad con los crímenes más aberrantes, la matanza de millones de mujeres acusadas de brujería, la persecución de judíos, musulmanes, herejes, siempre de la mano del poder, con la cruz - que bien habla de ella, porque utilizar como emblema un instrumento de tortura no es poco- y sobre todo, con la espada.