Perspectiva Feminista

Perspectiva Feminista
Un espacio de debate, lectura, formación

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Volver a los 17 por Carolina Fabrizio



Yo tenía 17 años. Hasta ese momento mi existencia había sido la de una chica común de clase media: colegio doble jornada, mucho estudio, incipientes intereses góticos. Algún amor adolescente. Varias inscripciones anónimas en liquid paper debajo del banco de clase.
Tenía un amigo, Juan, que me grababa canciones de Sui Generis y Serú Girán en un casette. También otro amigo, un japonés, que en ese momento estaba organizando una jornada por los desaparecidos de su colectividad. Me acuerdo que me traía gorritos raros y tocaba canciones de rock nacional en una guitarra. Leíamos Rayuela juntos y yo lo acompañaba a recitales populares donde él me compraba colgantes con la cara del Che.
Tenía 17 años y la seguridad de que el mundo me pertenecía. Quizás ese impulso arrollador, esa energía vital, no me permitían ver las ojeras de mi mamá, o el hecho de que cada vez ella volviera cada más tarde a casa por las clases extra que tomaba a su cargo. Quizás no advertí las largas horas que mi viejo pasaba sentado en el sillón del living, mirando al vacío, esperando algo. De a poco me fui dando cuenta de que mi hermano venía del supermercado con la calculadora, y de que mi papá iba menos veces por semana a trabajar. Hasta que un día no fue más.
Lo primero que vendimos fue el auto. Eso no me importó demasiado: de todas maneras yo me trasladaba en colectivo.
Lo segundo que vendimos fue el piano. Y ahí sí sentí una herida, una marca, una especie de profundo desarraigo. Porque mi abuela había sido concertista. Yo tenía (tengo) grabados a fuego las mañana de domingo durante las cuales ella tocaba una canción, la que le pidiese, mientras yo tomaba café con leche. Fue mi abuela la que me enseñó a dibujar la clave de sol en el pentagrama. Fue mi abuela la que me regaló el libro “La Dama de las Camelias” a los ochos años, sin importarle que tuviera partes eróticas, porque a mí me había gustado la obra. Y estoy segura de que fue también mi abuela la responsable de que mi hermana se interesara por el canto lírico y llegara a ser la artista que es hoy, llevando la ópera a los barrios y trabajando con orquestas populares infantiles y juveniles.
Y el piano se iba. Y mi única posibilidad de continuar con el legado de mi abuela se iba también.
Ahí empecé con los ataques de pánico. Como nos habíamos quedado sin obra social no pude atenderme con nadie. Después de clase hablaba con mi profesor de Filosofía para tratar de darle un sentido a las cosas.
Lo tercero que vendimos fue la casa. En realidad no la vendimos: la perdimos, porque ya no podíamos pagar más la hipoteca. Mi viejo había perdido el trabajo, estaba con una profunda depresión, y mi mamá docente cobraba su sueldo en tres veces (mitad en pesos y mitad en patacones).
Nos lavábamos el pelo con algo muy parecido al jabón. Agobiada por el estrés, la responsabilidad de sacarnos a todos adelante y el consumo de puchos que se había ido acrecentando en relación directa con su ansiedad, mi vieja tuvo un edema pulmonar y terminó colapsada en el hospital. 
Me refugié en Rayuela, en el Che, en la certeza de que las palabras son actos y los actos pueden cambiar el mundo. Fundamentalmente me refugié en mi mejor amiga, que fue el pilar de mi adolescencia y mi cable a tierra en medio de tanta incertidumbre. 
Decidí que yo también tenía que colaborar para que la familia no se fuera a pique, y empecé a dar clases de inglés en casa. Así conocí a mi primer novio. Empecé a militar. Le mentía a mis viejos: decía que me iba a dormir a la casa de él y en realidad nos íbamos a hacer pintadas y marchas contra el ajuste. Un día mi novio fue a una movilización en defensa de Zanón y la bala de plomo quedó incrustada a dos centímetros, en la pared, justo al lado de su sien derecha. No me olvido más. Ese día la muerte me tocó muy de cerca.
Una tarde prendí la tele y vi mucha gente en la calle. Entre el tumulto reconocí a una compañera del colegio, Julieta, que estaba protestando pacíficamente en una ronda en la Plaza y a quien cercaba la Montada con aire amenazante. Manoteé las llaves. “¿A dónde vas?” me dijo mi mamá. “A la Plaza, se está juntando la gente y parece que va renunciar De la Rúa. Hay compañeros míos”. Mi vieja (que parece que además de la casa, el auto y el trabajo del marido no quería perder una hija) se plantó delante de la puerta, me sacó las llaves y no me dejó salir. Me quedé encerrada en mi cuarto, llorando, seguramente gritándole cosas horribles.
De la Rúa se fue en helicóptero. Tuvimos varios gobiernos-relámpago sobre los que ironizábamos en el colegio en una materia que se llamaba “Realidad social” (en ese momento regían el polimodal y su laxa currícula). Hablábamos sobre Asamblea Constituyente y Soberana y nuestro profesor, que era peronista, nos decía que estábamos todos locos.
Arrancó nuestra peregrinación por las casas y los departamentos alquilados. Con cada nueva mudanza, una nueva pérdida.
Pasó el tiempo. A sus más de 50 años, mi viejo consiguió laburo. Mi mamá volvió a cobrar a principio de mes y de una sola vez. Yo me anoté en la facultad, me enganché en uno de esos laburos que abundaban por la época (esos call centers en inglés) y me dediqué a descubrir mi vocación. Pude sacar una beca que cubría todos mis gastos de apuntes. Estaba contenta. Había descubierto lo que más amaba, y podía estudiar en una universidad pública con docentes increíbles que me hacían flashear.
Hoy tengo 30 años, un marido y una hija. Desde hace más de nueve años soy docente de inglés (lo que se hereda no se roba). Tengo el privilegio de estudiar en una de las mejores universidades del continente, sin poner un peso y aprendiendo muchísimo. Estudio Letras, quizás en homenaje a la Dama de las Camelias. He intentado tocar el violín infructuosamente y ahora incursiono con la flauta traversa, quizás en homenaje a mi abuela, a sus esfuerzos por enseñarme la clave de sol en un pentagrama y a su amor por el piano mientras tomaba café con leche los domingos en su casa.
Tengo 30 años. Y no quiero volver a los 17.



lunes, 2 de noviembre de 2015

Las puertas de la libertad : Por el Plan FINES, voto a SCIOLI


Hoy escribo como la docente que soy. Profesora de Filosofía. Me formé en la universidad pública y gratuita. Entre otras cosas, trabajo en Fines Segundo Ciclo en una sede de Villa Lugano, CABA. Estoy orgullosa de ser parte de esta política pública que reconoce un derecho adquirido de tantas personas excluidas del sistema educativo por diversos motivos, entre ellos, socioeconómicos.
Este programa ofrece no solamente la oportunidad de tener el título secundario y así, un mejor trabajo, sino también el empoderamiento que se da durante el proceso en cada unx de estas personas. En el caso de mi materia, es una ventana al pensamiento crítico.
En los años de gestión macrista en la CABA, lxs docentes cobramos tarde nuestras horas - el cobro depende de las jurisdicciones pese a que los fondos provienen del Ministerio de Educación-  y se dificulta burocráticamente la marcha del plan, pero es una realidad.
Funciona a pesar de estas trabas porque es una iniciativa inclusiva y nueva que hace justicia. 



En provincia de Buenos Aires ya han anunciado el cierre del programa - el PRO que se alzó con el triunfo en esa jurisdicción considera a la educación pública un gasto- como también de otros que permiten la continuidad de los estudios para muchxs jxvenes, a partir del 31 de diciembre.
En la CABA puede ocurrir lo mismo, y en todos los distritos.
En todo el país se puede desmantelar el sistema que nos hemos acostumbrado a tener, gratuito como es. Un sistema que se ha visto fortalecido por la alfabetización tecnológica a traves de las netbooks, que se completa con los contenidos del Canal Encuentro del Ministerio de Educación. Que abre oportinidades de acceso a nuevas universidades públicas y gratuitas.
 Depende de todxs defender ese derecho a la educación que es cuidar el desarrollo , que permite elegir proyectos de vida.
Este derecho como tal les pertenece a lxs argentinxs, pero está seriamente amenazado.
Vamos a decidir si adherimos a una concepción del Estado como garante de derechos donde la educación es una inversión o si adherimos a otra concepción, donde el Estado es prescindente - sólo garantiza negocios- y por eso sostener la educación pública es un gasto.
La educación será un privilegio para quienes puedan pagarla si gana el PRO el 22 de noviembre.
Defendamos FINES  que, como sabiamente dice una estudiante, representa para tantxs argentinxs y para nosotrxs como país, "las puertas de la libertad".


miércoles, 28 de octubre de 2015

La Facultad de Filosofía y Humanidades de la UNC se pronunció en defensa de la educación pública, y en Bs.As., convocatoria de Universitari@s para la Victoria en la UNSAM

El movimiento universitario en Córdoba y en otros lugares del país se moviliza contra la propuesta mercantilizada de la educación que retrotrae a los '90, encarnada por Macri.  

Desde la Facultad de Filsoofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba se dió a conocer este comunicado:

"De cara al ballotage del próximo 22 de noviembre, y ante el riesgo de un avance de programas privatistas en el escenario político nacional, las autoridades, organizaciones docentes, organizaciones estudiantiles, egresados y no docentes de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba manifiestan que, frente a cualquier eventualidad regresiva que pretendiera desmantelar los avances en educación, ciencia y técnica producidos en los últimos años por la democracia argentina, los trabajadores y estudiantes de la Universidad Pública vamos a defender las conquistas académicas, científicas, culturales, laborales y salariales alcanzadas con la recuperación del Estado, tras su desguace neoliberal en los años 90.
Asimismo, convocamos a garantizar la continuidad y profundización de la obra educativa, científica y tecnológica iniciada entonces: recomposición del presupuesto educativo; construcción de escuelas y universidades; desarrollo de la ciencia; puesta en marcha de programas de inclusión que permitieron a miles de niños y jóvenes argentinos ejercer su derecho a la educación; impulso a la educación popular, técnica y rural; multiplicación de la extensión universitaria; apertura de las instituciones educativas al trabajo en territorios; repatriación de científicos e investigadores; defensa de la calidad y la autonomía, entre otras.
En este escenario, llamamos a los miembros del sistema científico y de la comunidad educativa en todos sus niveles a proteger estas conquistas, a expandirlas, a reivindicar la calidad académica y a no relegar la autonomía de esa calidad ante la educación mercantilizada y mediocre que buscan imponer en América Latina empresas trasnacionales que la conciben no como un derecho sino como una oportunidad de hacer negocios"

Diego Tatián (Decano de la FFyH)
Alejandra Castro (Vicedecana de la FFyH)
Claudio Díaz (Director de la Escuela de Letras)
Gabriel Schapira (Vicedirector de la Escuela de Letras)
Silvia Servetto (Directora de la Escuela de Ciencias de la Educación)
María Luisa González (Vicedirectora de la Escuela de Ciencias de la Educación)
Marta Philp (Directora de la Escuela de Historia)
Estela Valdés (Vicedirectora de la Escuela de Historia)
Graciela Antón (Directora de la Escuela de Archivología)
Carlota Maldonado (Vicedirectora de la Escuela de Archivología)
Guadalupe Reinoso (Directora de la Escuela de Filosofía)
Juan Barri (Vicedirector de la Escuela de Filosofía)
Rubén del Sueldo (Director del Departamento de Geografía)
Miriam Abate Daga (Directora del Departamento de Antropología)
Mirta Bonnin (Directora del Museo de Antropología, FFyH)
Liliana Vanella (Directora del Centro de Investigaciones, FFyH)
Natalia Bermúdez (Directora del Programa de DD.HH., FFyH)
Beatriz Bixio (Directora del Programa de Universidad en la Cárcel, FFyH)
Marcela Pacheco (Coordinadora del Área de Tecnología Educativa)

Siguen las firmas

Se puede adherir en: http://www.ffyh.unc.edu.ar/content/por-la-defensa-de-la-educaci%C3%B3n-p%C3%BAblica-y-el-desarrollo-de-la-ciencia/




Por otra parte, se convoca hoy miércoles 28 a las 17 hs. en el edificio de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de San Martín, Campus Miguelete, a una reunión con el objetivo de realizar un comunicado en el mismo sentido "en contra de la propuesta neoliberal privatista de Mauricio Macri y para expresar el apoyo al Proyecto Nacional y Popular que supo recuperar la Universidad Püblica en todo el territorio argentino y que tiene como candidato a Daniel Scioli"
Además, la propuesta incluye el diseño de acciones en defensa de la universidad "contra los buitres del PRO"
Se conovcatoria se dirige a estudiantes, docentes, investigadorxs, trabajadorxs no docentxs, a toda la comunidad universitaria.


jueves, 22 de octubre de 2015

Nuestra Victoria


Conmueve este tiempo intenso en el que escribo a pocos días de las elecciones en las que nos jugamos el destino del país, nos jugamos por lo que recuperamos tras tantas luchas y dolores, derrotas y lágrimas que se transformaron en no solo sueños sino en realidades y alegrías de la mano de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández. Es increíble que a días de votar, tras tanta guerra sucia de los medios, tras tanto desprecio por el decisivo rol del estado para pararle el carro al atropello, este proyecto esté más fuerte y vivo cada día, oliendo a victoria.

No fue fácil animarse, pero se hizo, se demostró que es posible gobernar para los pueblos aún en el imperante capitalismo globalizado cuya careta hipócrita se cae ante el espectáculo horroroso de millones desplazados y sacrificados en las aguas del Mediterráneo, en Medio Oriente, en aldeas que no podemos pronunciar y que no salen en la televisión. Los drones ponen la distancia que exime de explicar el espanto hasta que cada tanto la realidad del dolor y la deshumanización irrumpen. Se bombardea a distancia así como se sacrifican vidas y proyectos a sociedades y culturas para imponer estándares de vida privilegiados para unos pocos países y en esos pocos países, para muy pocos multimillonarios que mueven el dinero con un click.

Acá en nuestra región que aprendió a golpes militares, masacres y a devaluaciones siniestras con el canto de sirena del fin de las ideologías, confluyeron líderes que se animaron a  reivindicar su dignidad. Un Chávez venezolano que siendo militar, recuperó el petróleo para su pueblo y realizó una revolución cultural también para desandar la dependencia y la inequidad naturalizadas. Un Lula brasileño, un Evo Morales, ¡indio! en Bolivia.

En Argentina se le dijo NO a Bush y al ALCA porque un presidente inesperado afirmó la dignidad y honró a quienes antes de su llegada al poder saqueaban supermercados o eran carne de cañón de la violencia institucional ni ser siquiera consideradxs personas. Ese Presidente, hijo de las Madres de Plaza de Mayo plantó la justicia de los tribunales y la carcel común a los responsables del terrorismo de Estado, pidió perdón por la impunidad en democracia desde su investidura, y nos invitó a creer en que podíamos tener un sueño y realizarlo levantándose con los países hermanos ante los poderes que se acostumbran a gobernar sin ser elegidos.

Estos años demuestran que la irreverencia pagó bien, que hemos podido cosechar firmeza, desarrollo, defender el trabajo y generar no solamente riqueza sino una costumbre  saludable de dignidad, que no es solo nuestra, va de la mano de la dignidad de la América nuestra, históricamente negada,vapuleada o minimizada. Sufriente invisible, esa América enriqueció por cinco siglos igual a los centros de poder capitalistas.


Obtenemos el respeto y la solidaridad en la desobedienica a la extorsión, y lo explica sin ambagues un ministro de Economía de quien no podíamos soñar jamás estar tan orgullosxs. Y puede explicarse bien claro : experimentamos las transformaciones, ampliamos derechos, afrontamos los conflictos que no siempre se resuelven, pero los afrontamos con valentía y argumentos. Basta tomarse el trabajo de pensar nosotrxs mismxs y poner en perspectiva los horizontes de los 90 y el actual para nosotrxs, pero también para nuestrxs hijxs o nuestrxs viejxs.

Un satélite propio con desarrollo nacional  y lxs científicxs que se iban a Ezeiza o a lavar los platos.
Escuelas y alfabetización tecnológica desde las netbooks gratuitas en cada rincón del país y la copa de leche como única comida que lxs maestrxs de la carpa blanca les daban como único recurso a miles de chiquitxs desamparados y que se desmayaban de hambre en la escuela.

Políticas contra la violencia hacia las mujeres y la trata de personas, contra la discriminación y el sexismo con mujeres destacadas en ministerios y cargos ejecutivos por el compromiso y por lo que saben de esas luchas, la reivindicación de Juana Azurduy y hasta la primera Generala del Ejército argentino  en contraste con la María Julia Alsogaray apenas cubierta con el tapado de piel y las embajadoras del Dïa del Niño por Nacer entre los festejos tilingos de las aventuras amorosas en Caras del "galante" y "canchero" ex presidente de patillas.

El petróleo nuestro que se extrae administrado de manera mixta, eficaz y con reconocimiento mundial, y la criminal joda privatizadora cuyos costos no han pagado todavía los verdaderos responsables que escriben libros y dan conferencias sobre "los atropellos" fascistoides del Estado kirchnerista.

La vergüenza de la impunidad y de la muletilla de la "reconciliación" con genocidas, torturadores, violadores, apropiadores de niñxs...con elocuente silencio acerca de los verdaderos patrones que no se mancharon las manos pero se doctoraron en golpismo mediático y de mercado, y la vigencia de los juicios de lesa humanidad que no se limitan a uniformados.

La mayoría absoluta de la Corte Suprema y las actuales luchas por la democratización del Poder Judicial corporativo que se empecina en ser el poder contramayoritario, más allá de los resultados electorales, puesto en evidencia en su parcialidad politica y sus maniobras ilegítimas demostradas con el freno de la Ley de Medios, el intento de anulación de elecciones provinciales  o el escándaloso encubrimiento de lo acontecido en la Embajada de Israel y la AMIA.

La apatía y la rabia de una juventud sin esperanzas, reprimida, perseguida o irrelevante y la promoción de primeros empleos, becas para estudio, protagonista hoy de la militancia política y la participación territorial, entusiasmada de solidaridad y de compromiso colectivo.

La permanente conquista e irrupción de demandas democráticas que amplían las concepciones más rígidas y el aprendizaje de la articulación de los movimientos al comprender cómo se vinculan discriminaciones de género con discriminaciones sociales como expresiones diveras de relaciones injustas de poder que distribuyen injustamente el reconocimiento y por ende, las posibilidades de vida.


Nuestra Victoria, decimos, y a quienes la conocemos se nos pone tibio el pecho por ella, nuestra Victoria Montenegro, candidata a Diputada Nacional. Ella que representa muy particularmente esa torsión maravillosa, con sus dolores y sus costos, de lo que quiso ser destino desde el odio y la negación de la vida, la historia y la identidad, y fue derrotado. Victoria que hizo el trayecto personal de asumir con el amor de las Abuelas y la verdad acerca de su origen, su nombre y una lucha - y muchas luchas- desde su militancia en derechos humanos hasta la actual tarea en la coordinación de politicas en el Consejo Nacional de las Mujeres, ha abierto caminos para esas demandas que nunca son meramente individuales. Heroína colectiva de una historia que tiene muchas historias, rostros y voces.

Contar con Victoria en el Congreso es contar con un cuadro politico de extraordinario talento, sensibilidad y compromiso. Es nuestra en muchos sentidos al catalizar tantas luchas amorosas y decisivas..Nuestra Victoria.





Cristina lidera porque nos dejó siempre un legado. Votar este domingo por nuestra victoria no es dar un cheque en blanco a un extraño. Líderes como Néstor y Cristina no abundan pero el proyecto que echaron a andar no es un paquete que se entrega; es una construcción cotidiana que no solamente depende de quien ocupe el sillón presidencial, un ministerio o una banca en el Congreso. Así como se debe asegurar que no dilapidemos este presente asombroso en el que tanto falta hacer, también es cierto que no se mantiene la transformación cultural y política si no tomamos cada una y cada uno a cargo nuestro rol en esa empresa común, con todas las pruebas constantes, con todas las tapas de los diarios en contra, con todos los resquemores de quienes todavía no creen posible dar vuelta el tiempo y la suerte, hacer nuestra propia historia.




lunes, 12 de octubre de 2015

Encuentro Nacional de Mujeres: novedad política o el encuentro somos todas

Desde el retorno democrátiico tras la dictadura cívico militar, el fenómeno del Encuentro Nacional de Mujeres que  cada año crece en convocatoria y en potencia parece inexplicable desde algunas concepciones limitadas de la política que solo entienden el juego partidario.
¿Porqué es una novedad política? Pensemos en lo que implica que desde todas las provincias, organizaciones y movimientos  demandando el reconocimiento de nuestro carácter de sujetos plenos, junto a muchas "sueltas" que desean experimentar ese estar juntas,  consigan mantener la costumbre de reunirse año a año en una sede determinada. Que esa marea irrumpa en el escenario habitual clamando contra la violencia de la imposición de dogmas y restricciones sobre los cuerpos y las elecciones de vida,  sseñalando la violencia de ser objetos de consumo, mediación muda para el discurso masculino sobre supuestas necesidades masculinas - el entramado patriarcal naturalizado y contra el cual sigue siendo necesario levantarse y reaccionar-, festejando el hecho mismo de "hacer el encuenro". Muchos esfuerzzos de organización previos suponen poder intereactuar tres días para hablar de muchos de los temas en los que se nos juega la vida, por discriminaciones en lo laboral, en el acceso a la educación, o el permanente acoso de las violencias obstétricas, simbólicas, psíquicas y físicas que se empezaron a denominar, gracias a la lucha y en medio de tanto dolor socialmente tolerado, con una nueva palabra : feminicidios, cuando las seuencias de pequeños abusos no consierados como  tales, adquieren la forma más extrema.

Nuestro país asiste cada año a esa marea que se convoca también como caja de resonancia de la coyuntura, poniendo de relieve las diferenicas y las dificultades de articulación del movimiento para muchos objetivos comunes. Pero precisamente, en esa gimnasia muchas mujeres aprendemos la improtancia de la negociación entre lo posible y lo irrealizable, lidiamos con los intentos de apropiación de nuestras conquistas o metodologías, con el incesante mecanismo de cooptación o de desvalorización procedente de factores de poder con sotanas o con costumbres biurocráticas bien pero bien bien patriarcales. Mucho para deslindar y para procesar.
  La nula mención de la diversidad de temas en los que se trabaja en los talleres, la manera en que se decide la sede próxima y se organiza - como se puede- el alojamiento y la infraestructura para el debate en lugares pequeños o grandes, desconoce, para centrarse en los hechos de violencia, la vigencia de las demandas que en la calle ponen en escena cada año las mujeres, constituidas en ese pueblo feminista, como lo llamó una académica.

Las marchas con las cuales esa cantidad de mujeres, en los últimos años con lso pañuelos verdes que identifican a la militancia por el derecho al aborto legal seguro y grautito, son esperadas con una mezcla de sorpresa, terror y alegría, según como se haya preparado en clima previo. La constante desinformación para quienes no hayan participado y  para quienes no participan - que sea un encuentro "de mujeres" molesta desde lo que afirma y lo que excluye como signo que impugna una exlcusión de las mujeres naturalizada y generalizada -  que se hace también cuando las noticias sobre "desmanes" en las marchas sin señalar las provocaciones expresas contra las mujeres movilizadas, es parte del dispositivo que busca silenciar la fuerza de cada encuentro.


Ahora también, en el Encuentro en Mar del Plata, la respuesta represiva ante la movilización - con la demora de algunas manifestantes, balas de goma, gases, episodio que fuera promovido por pintadas de los murales alusivos y azuzado frente a la Catedral donde convergen manifestantes tras o durante la habitual marcha - el cual merece el repudio generalizado de todxs quienes apuesten a la profundización de las prácticas democráticas, es noticia. Una ciudad donde el cantidato a intendente más votado da vergüenza ajena por su misoginia y fascismo, que exhibe alarmantes cifras de denuncias por violencia de género y donde se registraron dos feminicidios en las vísperas del ENM. Las repercusiones de la impresionante marcha "Ni una menos" del 3 de junio pasado en el país, cristalizando en un momento una constante denuncia  que permanecía inaudible, debe mucho a esta tenaz gimnasia del movimeinto complejo y dificil de mujeres que año a año ponen el cuerpo, alzan las voces y sacuden conciencias, bancandose la indiferencia, la difamación o como hace horas nomás, las balas de goma.

La violencia de esta represión, de la intervención policial, merece el decidido repudio. Reacción intolerable en el estado de derecho. Como elogio de la desobediencia feminista, como tributo a distancia de las congéneres en lucha, repito:  si tocan a una nos tocan a todas. Y  como otra consigna, el encuentro somos todas.. 

miércoles, 7 de octubre de 2015

Pañuelos blancos en la peregrinación a Luján : la iglesia cómplice y la herencia amorosa de lucha


Héctor Rodriguez recordó  hoy en las redes un aniversario crucial en nuestra historia:


Los pañuelos como símbolo

Ese viernes se llevaría a cabo la tercera Peregrinación a pie a Luján. Ellas decidieron sumarse. Debían aprovechar esa concentración de miles de jóvenes para hacer visible el reclamo por sus hijos desaparecidos. Querían ser vistas. Necesitaban ser vistas, tras un año de dictadura que arrasaba como un maremoto, con su ola de terror. El problema era cómo encontrarse y reconocerse a la distancia, entre esa multitud. Allí surgió la idea: todas usarían un pañal de tela blanca, en sus cabezas, a modo de pañuelo, y como signo identificatorio.

Una vez frente a la Basílica, gritaron desesperadas y pidieron por sus hijos ausentes. Cuando el cardenal Aramburu advirtió la presencia de ellas, ubicadas en las primeras filas con las fotos de sus desaparecidos, el aire se tensó: varios sacerdotes y seminaristas les negaron la comunión.

Aquel 7 de octubre de 1977 fue la primera marcha en que las Madres usaron los hoy emblemáticos e irremplazables pañuelos blancos.

La intervención me llevó a recordar algunas cosas y a pensar una vez más, en la potencia del gesto resistente y demoledor del terror, de aquella estrategia de aparición en la procesión con el pañal/pañuelo, el símbolo por excelencia de una lucha que sigue y seguirá alumbrando tantas otras.

En el libro "La Rebelión de las Madres" Tomo I (1976-1983)  de Ulises Gorini, se cuenta que, la multitud sorprendida, se preguntaba qué hacían esas mujeres allí. Dice Hebe de Bonafini: "nos preguntaban de qué parroquia éramos y nosotras simplemente contábamos la verdad, Ahí enmudecían y se alejaban, parece que dábamos miedo" . Una multitud reaccionaba con desaprobación ante ellas. "Ëramos un grupo que se distinguía claramente del resto" recuerda Nora Cortiñas, y sin duda alguna la mirada entre atónita y censora evidenciaba que un silencio cómplice comenzaba a romperse. Llegado el momento de la misa, cuando se le niega la comunión a la primera de las Madres ante su plegaria "Por la aparición de mi hijo desaparecido" no sorprende desde nuestra mirada retrospectiva, la actitud del sacerdote como tampoco la tensión cómplice de Aramburu.

La jerarquía eclesiástica fue un participante activo y responsable del terrorismo de Estado que se propuso exterminar al enemigo del orden "occidental y cristiano" amenazado. Bendijo las torturas y no solo absolvió sino que justificó el ejercicio de la torturas y la sustracción de niñxs de las embarazadas en cautiverio o madres detenidas con sus hijxs porque una mujer militante era una monstruosidad intolerable. Calló el destino de las personas desaparecidas, extrajo información- el caso emblemático, Monseñor Graselli - para seguir capturando y extorsionando a compañeras/os y a familiares.

Antes de institucionalizarse con el golpe del 24 de marzo, la iglesia católica argentina había predicado la "purificación"  del cuerpo social enfermo: Monseñor Bonamin recorrió con el Ejército el monte tucumano durante el llamado Operativo Independencia, y luego lo harían otros por  cuarteles, destacamentos, bases -¿ hasta centros clandestinos de detención y exterminio?-, agua bendita en mano.

La autoridad eclesiástica no ha pedido aún perdón por su complicidad con los crímenes de lesa humanidad y poco se sabe de la desclasificación de documentos prometida por el Vaticano por Bergoglio, hoy Francisco, que ha llegado a pedir perdón por los crímenes de la conquista y exterminio española, justificadas como "guerra justa" en el siglo XV. 
Vale la pena volver sobre el debate de Bartolomé de las Casas y GInés de Sepúlveda, magistralmente analizado por Enrique Dussel... 

El imprescindible texto de Emilio Mignone "Iglesia y Dictadura. El papel de la iglesia a la luz de sus relaciones con el régimen militar" (1986) da cuenta de un documento reservado, el "Pro- Memoria" de 26 de noviembre de 1977, en el cual  la Conferencia Episcopal Argentina se dirigía a la "honorable Junta Militar"  entregado en un almuerzo con Videla por Primatesta, Zaspe y Aramburu.

El texto, advertía Mignone, no estaba completo, se habían suprimido algunos párrafos que confiaba, se desclasificarían alguna vez. En ese escrito la iglesia argentina se decidía a ensayar un gesto, a decir algo acerca de las desapariciones dada la presión de los familiares que acudían a ella en busca de gestiones e información, y por la inocultable - 1977- magnitud del fenómeno. 

"Saben, pero no lo dicen, que la dictadura militar es responsable, sin atenuantes, del cuadro que describen" observa Mignone respecto de las carillas a las que tuvo acceso. 

En una parte del documento, los prelados expresaban " existe una especie de convicción subyacente en amplios estratos de la población, de que el ejercicio del poder es arbitrario, de que se carece de adecuada posibilidad de defensa, de que el ciudadano se encuentra sin recursos frente a una autoridad de tipo policial, omnipotente" (Mignone, P.59)

Más adelante y en tono condescendiente, decían: "Sabemos los obispos que este aspecto de la situación está originado por la amplia gama de la subversión que llegó a amenazar la vida misma de la Nación....comprendemos muy claramente que las excepcionales circunstancias por las que ha atravesado el país exigían una autoridad firme y un ejército severo,,,sabemos que la hondura del intento de recurrir a la violencia para imponer cambio" (Mignone p.59)

La respuesta de Videla a la CEA tardó cinco meses y fue escueta y falsa.

El documento "Pro- Memoria" será la única mención de ese tono que alguna vez ensayará la autoridad eclesiástica sorbe el tema, que no volverá a tocarse. En lo sucesivo, la Iglesia hablará solamente de la "reconciliación", eufemismo para aludir al perdón para los militares.