viernes, 24 de febrero de 2017

Declaración de la Red Interuniversitaria por el 8 de marzo, día internacional de la mujer trabajadora


La Red Interuniversitaria por la Igualdad de Género y contra las Violencias es una articulación en defensa de los derechos de las mujeres y la diversidad sexual en el ámbito universitario.
Hace décadas que las feministas estamos en la universidad, aportando a la transformación de una institución educativa que tiene cimientos patriarcales y que ha naturalizado en su interior la desigualdad, la discriminación y las múltiples violencias que siempre denunciamos. La Red recoge un esfuerzo colectivo que viene gestándose desde la recuperación democrática hasta el presente y que fue potenciado por las políticas de CyT posteriores a 2003. Fue con el apoyo del Estado que nuestras universidades florecieron de estudiantes, becarixs, congresos, cátedras y proyectos abocados al género y la sexualidad. Fue con la convocatoria del Estado que pudimos aportar al diseño de leyes y políticas públicas que ampliaron derechos.
La Red se gesta en el año 2015 para asumir como propia la lucha contra la violencia de género, un fenómeno que atraviesa la universidad al igual que tantos otros ámbitos. La conformamos diversos actores: institutos y áreas de investigación, docentes, no docentes, estudiantes y compañeras con responsabilidades de gestión en universidades públicas. Nos guía el compromiso de cooperación mutua y con otras instituciones del Estado, involucradas también en el cumplimiento de la ley 26.485 de protección de las mujeres. Creemos que tenemos una misión específica que cumplir y que nuestro aporte se fundamenta en la experiencia académica, en la investigación, en la docencia y en la gestión de proyectos de intervención y transferencia.
El recorrido de la Red ha sido muy fructífero en estos pocos años: se han integrado más de 40 institutos, facultades y universidades de todo el país; se han aprobado 11 protocolos de actuación contra la violencia de género; se han realizado numerosas mesas de debate sobre la construcción de la igualdad en el ámbito académico; y se han diseñado diversos programas y consejerías que orientan y articulan en sus territorios. También se ha logrado firmar, a fines de 2015, un convenio de cooperación mutua entre la Red y el Consejo Nacional de las Mujeres, para avanzar conjuntamente en proyectos de formación, investigación y prevención de la violencia.
Hoy estamos alertas ante los enormes retrocesos que vemos después de un año de gobierno de la Alianza Cambiemos. El presupuesto destinado a políticas de género es cada vez más chico y vale cada vez menos. Es particularmente alarmante el vaciamiento de los programas de salud y educación sexual que tanto nos costaron conseguir y el desfinanciamiento de instituciones en el territorio, que son imprescindibles para el acceso a los derechos.
El retroceso que estamos viviendo en el sistema científico es también una certeza, con los recortes presupuestarios a las ciencias en general y a las sociales y humanas en particular, que son donde más frecuentemente están radicados los estudios de género y las temáticas que nos incumben. Una evidencia más en esta dirección es el silencio de la Presidenta del Consejo Nacional de las Mujeres, Fabiana Túñez, frente al propuesta de trabajo que le presentamos con la Red para ejecutar las tareas que nos asigna el Plan Nacional de Acción contra la Violencia hacia las Mujeres. Silencio que se inscribe en su inacción frente al recorte presupuestario de 67 millones de pesos que está sufriendo el área a su cargo.
Este 8 de marzo queremos expresarnos junto con el movimiento amplio de mujeres y de cara a la comunidad académica toda, a los medios de comunicación, al parlamento, a los partidos políticos y a los sindicatos que están movilizados por el día internacional de las mujeres trabajadoras. Repudiamos la erosión del presupuesto para la educación pública, para el área de CyT y para las políticas de empoderamiento y protección de las mujeres. Repudiamos la sideral deuda externa que en tiempo récord está generando el macrismo. Repudiamos el ajuste, los despidos y la creciente represión en las calles. También queremos expresar la vergüenza que sentimos de tener nuevamente presos políticos, con Milagro Sala como emblema de la violencia institucional.
Las universidades no podemos ser indiferentes a la destrucción del Estado de Derecho y por eso estamos en la calle, conmovidas pero fuertes en la defensa de nuestras conquistas y las de todo nuestro pueblo. Ni una trabajadora menos, ni una estudiante menos, ni una científica menos, ni una mujer menos!

jueves, 23 de febrero de 2017

Carla Rutila Artés

Carla Rutila Artés, la primera nieta recuperada por Abuelas de Plaza de Mayo, falleció ayer y la noticia impacta. Su tremenda historia nos conmueve en momentos en los que los socios civiles de la dictadura están en el gobierno y no han dejado de desmantelar la política estatal en derechos humanos que cambió profundamente a la Argentina. Nuevas modalidades de la teoría de los dos demonios, negacionismo, persecución política, presxs políticos, represión y censura son la práctica sistemática de una gestión que llegó al poder por las urnas pero que ha demostrado el más absoluto desprecio por la Constitución. Como sucedió en tiempos de las botas.
Aún nos faltan, a nosotrxs, centenares de historias y vidas robadas. Encontrarlxs y mantener la memoria de lo que nos aconteció es un imperativo ético y una necesidad para recuperar nuestra vida democrática.

Siendo una bebé Carla fue secuestrada con su madre, Graciela Rutila Artes, joven dirigente estudiantil en Oruro, Bolivia, el 2 de abril de 1976. Su papá, el uruguayo Enrique Luca López, era militante tupamaro, militaba en ese país también, donde fue asesinado por la represión ese mismo año, en Cochabamba.
Radicada en España con su abuela y sus tres hijos durante dos décadas, Carla pudo volver a nuestro país cuando fue posible sentarse ante un tribunal y ante su apropiador para declarar. Dijo entonces:  “A mí me llevaron a un orfanato, me condenaron a desaparecer desde ese momento, sé que a mi madre la llevaron al Ministerio del Interior de La Paz. El 24 de agosto nos reúnen nuevamente, me sacan del orfanato en medio de un operativo bastante impresionante, a ella la llevan a la cárcel de mujeres y sé que gracias a la denuncia que empezaba a hacer mi abuela hicieron que la Cruz Roja boliviana presenciara la situación. La obligaron a firmar un papel como que estábamos en perfecto estado de salud y el 29 de agosto de 1976 nos trasladaron de Villazón a la Argentina.” 

Gracias a la coordinación represiva de las dictaduras del Cono Sur, el llamado Plan Cöndor, la Policía Federal Argentina y el Servicio de Inteligencia las trasladaron desde Bolivia al CCDTyE Automotores Orletti.Los recuerdos de esa estancia espantosa , a pesar de su tan corta edad la acompañaron siempre.
“Yo sé que debo haber estado tres semanas, como mucho un mes. Me acuerdo del suelo, la altura de una canilla, los pitidos del tren: eso no se me olvidó nunca, porque al día de hoy sigo teniendo los pitidos frecuentes adentro del oído.”
Los represores y torturadores la sometieron a vejámenes delante de su madre con el fin de obtener información. Un sobreviviente de Orletti sostuvo que estuvo allí, pero nada más se supo de Graciela, quien contuinúa desaparecida.
Carla fue apropiada por uno de esos verdugos. En el juicio, tan reparador para ella, contó:  “A mí me sacan en esos días y me llevan a Magister, que era una empresa regenteada por Otto Paladino, un lugar encubierto donde trabajaba la Triple A con Eduardo Alfredo Ruffo, Aníbal Gordon. A días de estar ahí, fui apropiada por Ruffo. Me inscribieron como Gina Amanda Ruffo, nacida el 26 de junio de 1976, figuro haber nacido en el seno de esa familia, como hija de él y de Amanda Cordero de Ruffo.”
El matrimonio apropiador tuvo después un hijo. Durante ese tiempo de niñez siguió el calvario para Carla, quien dijo también en el juicio:
 "Cuando uno lo ha pasado tan mal y ha tenido una infancia tan infeliz lo poco de bueno desaparece: los únicos recuerdos de la infancia son junto a mi hermano, mi infancia fue una infancia llena de violencia psicológica y física y de abusos sexuales de los 3 años a los 10 años.”

Porque no dejó de buscarla, su Abuela Matilde y las Abuelas de Plaza de Mayo le devolvieron la libertad de su nombre y su historia. Y el amor. Sobre todo el amor que le habían quitado. Pero no fue fácil el camino. Era muy chica aún cuando se vió a sí misma como era en ese tiempo del secuestro. Se vió en la fotografía que su abuela Matilde llevaba. Carla tenía grabados recuerdos terribles y una sucesión de violencias y abusos durante la vida falsa que le fue impuesta por el personaje siniestro que de repente aparecía como "buscado". Seguía siendo una chica con una mochila tremenda a cuestas.
Abuelas la localizó en 1983 pero su restitución se produjo en 1985. El 11 julio de 1984 Carla se vio en televisión, cuando Matilde Artes apareció en la pantalla con las fotos de Graciela y de la nieta que buscaba: “Cuando la veo a ella en televisión me reconozco. Las fotos eran de un bebé de un año y medio con el mismo pelito rosado que tenía yo en las fotos que ellos me habían sacado. Y la respuesta de él, aparte de la tremebunda paliza para que no volviera a preguntar nada, es que ella era una vieja bruja que te está buscando para sacarte la sangre.”
Finalmente se produjo el encuentro con Matilde y ese primer abrazo que, dijo Carla, le restituyó el amor que le había faltado mientras estuvo en poder del represor. Ruffo, estando prófugo, la sacó de la escuela, intentó disfrazarla tiñéndole el pelo entre otras artimañas, y le hacía sentir que tenía la culpa. Pero fue apresado. Ella recuperó su identidad.
La democracia entonces, prometía, con el juzgamiento de los crímenes para los cuales no había nombres, como para la desaparición.

Acto tras la lectura de la sentencia judicial que probó la existencia del plan sistemático de apropiación de niñxs en 2012
Sabemos que la lucha por la memoria la verdad y la justicia fue una lucha constante.El apropiador y represor Ruffo, como otros, está en prisión ahora, el plan sistemático de robo de bebés del terrorismo de Estado se probó en la jsuticia, con la histórica sentencia de 2012. Pero no siempre fue así.
En tiempos las infames leyes del perdón, Ruffo - como tantos otros- podía caminar suelto por las calles. Por eso se fueron Carla y su abuela Matilde a vivir a España.

Con impunidad no podía restituirse ese lazo social reparador, el que todxs hacemos, no solo jueces y agentes estatales, sino la sociedad toda, para que los dolores y las historias puedan ser acogidas, escuchadas, para que nos interpelen en lo que nos toca hacer. 
Carla volvió luego, cuando no solamente se reabrieron las causas judiciales, sino que un contexto diferente que elaboraba la memoria y las diversas formas de reparación indispensables para el nunca más, eran tangibles.

La primera nieta recuperada, madre de tres hijxs, hermana de todxs lxs nietxs recuperadxs que comparten un vínculo conmovedor producto de una historia que los atravesó y no eligieron pero que transforman en un legado para todxs nosotrxs, se fue físicamente. Y la lloramos.
Con el abrazo a Abuelas, sus hijxs, tantxs hermanxs que recuperaron el nombre y la historia, que la recuperaron para todxs también, quiero decir en estas líneas que seguiremos luchando. Amorosamente, denodadamente. Buscando a quienes nos faltan. Y luchando por la democracia.
En estos momentos en los que nos atropellan los derechos la dignidad y los sueños, más todavía.

Hasta la victoria siempre, Carla.

lunes, 20 de febrero de 2017

Milagro, te hicieron bandera



Milagro... te hicieron bandera.

Por tu fuerza indómita te volviste bandera.

Hoy cumplís años en la celda y te nombran en todas partes,
llevando tu nombre, emblema.
La libertad de tus compañerxs y la tuya 
es la garantía de un nunca más,

Por eso tu nombre a cada momento, porque es el nombre de muchas que no se resignan a agachar la cabeza.
Fuerza compañerxs, nos seguís diciendo,
que no nos arrebaten la dignidad, decís en tus cartas,
y se lo seguís diciendo a quienes te van a visitar al Alto Comedero.

Ellxs, tus verdugos y guardias
que te tienen tanto miedo
están más presos que vos, más cautivxs, más secxs.
Gracias Milagro
Larga vida Milagro,
que la tuya es buena vida,
que tu vida es muchas vidas
gritando dignidad y libertad al viento.


miércoles, 15 de febrero de 2017

Desaguisado supremo o la independencia de la Corte del Estado

Zaffaroni en el acto de reconocimiento realizado en la UNSAM en diciembre de 2014 tras su renuncia a la CSJ 
Explicado con la claridad y contundencia que lo caracterizan, Raúl Zaffaroni, ex Juez de la Corte Suprema de la Nación -quien presentó su renuncia a la entonces Presidenta Cristina Fernández de Kirchner al cumplir la edad para jubilarse y hoy ejerce como juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos-, desarma la falacia de la última resolución de Lorenzetti, Highton y los nuevos integrantes "Clarín friendly", con la única excepción de Maqueda. Se trata de la delirante decisión de lxs supremxs de ignorar las resoluciones de jurisdicciones internacionales a las que el Estado argentino debe reconocimiento, como la Corte Interamericana de Derechos Humanos u otras, so pretexto de que, de tener que hacer cesar los efectos de alguna de sus propias sentencias, el tribunal internacional obraría como  una cuarta instancia. Un verdadero mamarracho jurídico.
En su artículo publicado hoy en  la Agencia Paco Urondo,
Zaffaroni  explica que una resolución de la Corte Interamericana no revoca fallos de la CSJ ni de ningún tribunal nacional. No puede hacerlo. Lo que hace un fallo de estos órganos judiciales - no son solamente sentencias además sus intervenciones, por cierto- internacionales es acarrear sanciones al Estado argentino.
Según la Constitución Nacional en el Estado los poderes legislativo, ejecutivo y judicial son independientes, pero no lo son del Estado, quien es el único sujeto que puede ser denunciado y sancionado como violador de los derechos humanos. Por eso, el modo en que la Corte haga perder eficacia a una sentencia porque de no hacerlo el Estado, del cual es parte el Poder Judicial, es quien paga las consecuencias, no es algo que le importe al organismo internacional.
Observa Zaffaroni que cuando hay una decisión del tribunal internacional, la que sea,contra el Estado argentino, por violación a los derechos humanos u otra, puede tratarse o no de una sentencia. Lo que se debe hacer como Estado es hacer cesar los efectos de la decisión que ha sido objeto de denuncia ante la Corte internacional. Nada que se le parezca a una instancia de apelación o de nulidad como sostiene la fundamentación de la CSJ.
La Corte no es independiente del Estado, de modo que si por una violación de derechos el Estado es denunciado y el caso, de acuerdo a tratados que ese mismo Estado ha revalidado y reconocido con rango constitucional, evidencia una actuación violatoria de esos derechos, debe arreglar la situación sin que la manera de hacerlo sea asunto de la CIDH, la Corte Penal Internacional, etc.
El fallo además de tramposo, implica un grave retroceso de nuestro país que ha sido ejemplo en el mundo en materia de juzgamiento de culpables de delitos de lesa humanidad, los cuales son precisamente delitos imprescriptibles, por ser la resultante del accionar delictivo del Estado.
Claramente, de mal en peor, nosotrxs, lxs ciudadanxs, asistimos a una sistemática destrucción de la organización de la vida política. La Corte Suprema se independiza así del Estado, dice Zaffaroni.
Se echa de menos a este jurista ejemplar, un docente y comunicador clave que supo señalar como pocas veces en alguien de su investidura, el carácter antidemocrático de la corporación judicial y de la Corte misma como poder por sobre los poderes que sí son sometidos al escrutinio popular, como el legislativo o el ejecutivo, cuando votamos periódicamente.
Zaffaroni se fue del cargo tal cual lo había prometido, y dijo en aquel acto multitudinario de reconocimiento en la Universidad de San Martín, que quería seguir trabajando para que jóvenes de las barriadas populares de América Latina pudieran ser jueces. Aseguró que seguiría trabajando desde otro lugar, abriendo caminos a otrxs para democratizar cada vez más la interpretación y la aplicación de las leyes que, lo sabemos nosotrxs y lo sufrimos cada vez más, las élites antimayorías saben manipular a su antojo.