viernes, 31 de agosto de 2012

El poder exterminador no desaparece

Ayer se conmemoró el Día del Detenido Desaparecido.
Funcionaron en nuestro país 340 centros clandestinos de detención y exterminio.
Seguimos buscando a 400 nietxs y reclamando saber el destino de miles de personas.
Nos adentramos, quizás, recién ahora, a más de treinta años, en la complicidad civil.
Y no nos quedamos indiferentes a los mecanismos que alimentaron aquel horror y que reaparecen, sutil o groseramente, entre nosotros.
De todxs depende que NUNCA MÄS se repita.

Como homenaje, comparto estas palabras de una obra extraordinaria.
El golpe de 1976 representó un cambio sustancial: la desaparición y el campo de concentración-exterminio dejaron de ser una de las formas de la represión para convertirse en la modalidad represiva del poder. Parto de la idea de que el Proceso de Reorganización Nacional no fue una extraña perversión, algo ajeno a la sociedad argentina y su historia, sino que forma parte de su trama, está unido a ella y arraiga en su modalidad y en las circunstancias del poder establecido.
Sin embargo, afirmo también que el Proceso no representó una simple diferencia de grado con respecto a elementos prexistentes, sino que una reorganización de los mismos y la incorporación de otros, que dio lugar a nuevas formas de circulación del poder dentro de la sociedad, Lo hizo con una modalidad represiva: los campos de concentración- exterminio.
Los campos de concentración, ese secreto a voces que todos temen, muchos desconocen y unos cuantos niegan, sólo es posible cuando el intento totalizador del Estado encuentra su expresión molecular, se sumerge profundamente en la sociedad, permeándola y nutriéndose de ella. Por eso son una modalidad represiva específica, cuya particularidad no se debe desdeñar. No hay campos de concentración en todas las sociedades, Hay muchos poderes asesinos, casi se podría afirmar que todos lo son en algún sentido. Pero no todos los poderes son concentracionarios. Explorar sus características, su modalidad específica de control y represión es una manera de hablar de la sociedad misma y de las características del poder que entonces se instauró y que se ramifica y reaparece, a veces idéntico y a veces mutado, en el poder que hoy circula y se reproduce.
No existen en la historia de los hombres paréntesis inexplicables. Y es precisamente en los períodos de “excepción”, en esos momentos molestos y desagradables que las sociedades pretenden olvidar, colocar entre paréntesis, donde aparecen sin mediaciones ni atenuantes, los secretos y vergüenzas del poder cotidiano.”

“Poder y desaparición: los campos de concentración en Argentina” Pilar Calveiro
1ra. ed., 2da. Reimp. Buenos Aires, Colihue, 2004, pp.15-16

Ilustración: "Desaparecido" de Noemí Escandell

martes, 28 de agosto de 2012

“No quedaron indefensas por venganza sino por cultura”

Otra vez.
Ayer estábamos en la radio, haciendo uno de esos programas semanales en el que abordamos, con intención crítica y propositiva, - si se quiere, hasta pedagógica, porque tenemos tanto para aprender- , la violencia de género. En Remolinos.Tiempo de Mujeres, hemos compartido con quienes escuchan, campañas que en otros lugares del mundo y en Argentina –realizadas por el Consejo Nacional de las Mujeres pero sin la contundencia suficiente- podrían ponerse ya en el aire, en los espacios televisados a todo el país durante los partidos de fútbol, con leyendas y consignas fuertes, que podrían replicarse en etiquetas de esos productos de consumo familiar también. Sabemos que se puede hacer mucho más que lo planteado hasta el momento, que no ha sido poco pero que debe sortear la implementación local, a nivel de municipios y provincias a cargo de agentes estatales verdaderamente consustanciados con la temática.

Los medios contribuyen o conspiran contra las respuestas efectivas a partir de los discursos empleados y el abordaje de las situaciones límites, las que interpelan a cada profesional, periodista, editor/a o cronista a un ejercicio efectista o responsable de su tarea.

La noticia sacude otra vez.
Deberíamos pensar que son cuatro víctmas en Benavidez. Cuatro: las tres que perdieron la vida son muertas por quien asesta un golpe fatal en la subjetividad de su víctima, la ex mujer que se atrevió a dejar al asesino por sufrir violencia.
Romina lo había denunciado en la Comisaría de Garín, en vano. Su madre, una hija y una hermana están muertas.La intervención que se le debía a Romina de acuerdo a leyes vigentes no existió.Intervención que seguramente hubiera protegido a las personas que el feminicida utilizó como objetos para destrozarle la vida a quien considera su propiedad.

Nosotras, en esa hora en que salimos al aire en una radio popular donde aportamos la perspectiva de género para dar cuenta de la realidad, las mismas que con nuestro grupo militante dedicamos una jornada mensual a la difusión en la ciudad de Buenos Aires del Programa “Las Víctimas contra las Violencias”, línea 137, estamos decididxs a promover e instalar un freno a esta manera de vivir.


No podemos dejar de preguntarnos y preguntar a viva voz: ¿qué hace falta, porqué las voces de las mujeres no son escuchadas? ¿porqué los estrados judiciales no creen, no intervienen a tiempo? ¿porqué no existen centros con personal idóneo en cada localidad para dar respuestas? ¿cómo implementar con energía una política nacional que ponga en sintonía personal, recursos y políticas provinciales y municipales eficiente?

No se puede tolerar seguir focalizando la atención en los efectos macabros de la indiferencia que de alguna manera mandan un mensaje de impunidad a los victimarios y a quienes dejan hacer. No podemos seguir bancándonos como sociedad tanto asesinato, golpes, humillaciones; ni tampoco, las inmolaciones reiteradas de las víctimas, como bien dice Luciana Peker refiriéndose a quien tuvo que filmarse mientras otra vez su ex pareja le pegaba delante de su hijita, para que se le creyeran sus denuncias.

Ayer, en Radio Gráfica, hablábamos una vez más de la responsabilidad con la que el periodismo debe informar de estos episodios, esquivando el morbo para ir a las raíces del problema, que se enraízan en una cultura que sigue considerando como crímenes pasionales o del honor lo que es un ejercicio de posesión de otro ser humano por parte de un varón, que no vacila en atacar lo más querido por esa mujer que lo ha dejado para destrozarla.


Ayer entrevistábamos a Estela Díaz y ella hablaba de la necesidad de articular un Plan Nacional para que las respuestas institucionales estén coordinadas. No es simple tener personal capacitado, que no dejen en la nada los pedidos de auxilio, que no se desentiendan del momento en el que la mujer toma coraje para salir del círculo cotidiano de atropellos - muchas veces sin tener otro lugar adónde ir, temiendo por sus hijxs, sabiendo que la ferocidad no se detendrá pensando en el daño a lxs más indefensxs – e implemente una respuesta concreta. Demanda decisión fuerte, recursos y energía. Y es imprescindible.

A pesar de ser comunicadorxs en un medio chico, insistimos, con el dolor atragantado por tantos hechos evitables, en la tarea de llamar a las cosas como son : feminicidios, en la tarea de exigir el cumplimiento de las leyes que amparan nuestro derecho a una vida sin violencia.

A menudo las noticias policiales apabullan y no sensibilizan, todo lo contrario.Las imágenes seleccionadas - por alguien - en la televisión agreden. Las palabras y argumentos elegidos restan. Nos conmovemos por las víctimas, por esa mujer nuevamente manipulada por el discurso que se reproduce. Y respiramos hondo, buscando fuerzas. Lejos de bajar los brazos, la cobertura interpela nuestra militancia en búsqueda del respeto básico entre las personas que inhabilita que alguien sea sacrificable por ser mujer, por ser la mujer de un varón dueño de la vida y la muerte.

Hay otra comunicación y otros discursos que se abren paso, que van haciendo camino lento pero sostenido. No es solamente un discurso de mujeres, porque no es un tema "de mujeres".

Como escribe hoy Horacio Cecchi, se desliza el sentido a un eje falaz y tramposo: la venganza del varón abandonado, impotente en respuestas ante la huida de una mujer que no es otra cosa que su propiedad, provoca el horror que se lleva la vida de tres mujeres, una anciana, una adolescente, una niña. ¿Venganza?

No hubo respuestas ni registros de las solicitudes de auxilio que la víctima de estos feminicidios vinculados realizó. La justicia, ahora, rastrea si hubo negligencia por parte de quienes deberían haber actuado en el momento en el que Romina pidió ayuda. Las estadísticas nos golpean en la cara y parece que nuestra tarea de insistir en el reclamo de recursos, campañas, capacitación para quienes atienden las denuncias, para quienes tramitan causas, para quienes realizan pericias, para quienes acompañan a las víctimas fuera inútil.

Tres mujeres han muerto, por indiferencia, por sexismo, por inercia criminal de las instituciones, sumándose a las 120 registradas en lo que va de éste año por violencia de género. La destinataria del golpe es Romina. Son cuatro víctimas.
La mirada de Horacio Cecchi y su aguda conclusión “quedaron indefensas por cultura” apunta a un sostén fundamental de este andamiaje complejo que tenemos que desarmar de una vez, entre todxs. Me refiero a un discurso de desvía la causa profunda de la violencia de género y la vuelve a diluir en clave patriarcal, la referencia a una “venganza” del feminicida contra quien le “hizo” algo tan terrible como romper el pacto de sumisión.

Mientras las crónicas periodísticas no se muevan de ese eje revictimizador de las mujeres y absolutorio de un sujeto que aparece como una manifestación extrema e indeseable, como si no fuera emergente de un magma de valores que subsisten y están operando fuertemente en nuestra cultura, seguirá banalizándose la violencia de género a la que todxs, cada unx, tenemos que parar.



viernes, 24 de agosto de 2012

Persecución a Mariana Vargas

El 16 de agosto pasado, Mariana Vargas y sus abogadas patrocinantes plantearon ante el Colegio de Abogados jujeño la nulidad de las resoluciones del Consejo Directivo de la entidad por las que se elevaron al Tribunal de Ética dos denuncias en su contra. El presidente del Colegio, Mario Mallagray, no se apartó de la deliberación ni de la votación de tal decisión, cuando era abogado de la firma en la que se realizó el escrache a uno de los denunciantes, Antonio Sanchez,quien trabajaba allí, situación tras la cual la empresa lo “sacó de circulación”, según trascendió, para no dañar su imagen. Además, no se notificó a Vargas del contenido de la segunda denuncia, violando así el derecho a la defensa. Mariana Vargas declara y con razón, que detrás de las denuncias en su contra hay “una persecución ideológica y no una cuestión de ética profesional”.
Antonio Sanchez, acusado de abuso en perjuicio de su sobrina durante 7 años que trabaja en una concesionaria de autos -cuyo representante legal es Mallagaray - pide una sanción disciplinaria contra la abogada Mariana Vargas alegando en su acusación que la letrada, defensora de casos de abuso y violación de niñas y mujeres, subió al Facebook un afiche con su foto, en el que se exigía su detención por abusador. El mismo había sido utilizado durante un escrache realizado por la organización Mujeres en Lucha frente a la concesionaria de la ciudad de San Salvador de Jujuy. Ahora bien, Vargas no participó del escrache; no se encontraba en la ciudad. Otra denuncia parte de un médico acusado de obligar a una paciente a hacerle sexo oral cuando le sacó los puntos luego de una intervención quirúrgica y que fue sobreseído en primera instancia por el Juzgado de Causas Residual de la ciudad de San Pedro, de Jujuy, fallo actualmente en apelación. VArgas que patrocina a la víctima, detalló que “en un fallo escandaloso, los jueces le exigieron a la víctima del abuso sexual la prueba de resistencia física ante el ataque sexual, para tener por existente el mismo, lo que no exige nuestra ley.”


Mariana Vargas no es solamente una abogada.Quien representara a Romina Tejerina, recibió el apoyo de numerosas organizaciones de mujeres, legisladoras, comunicadorxs, y personas comprometidas con esta problemática como León Gieco, quien dijo que la abogada “está siendo hostigada mediante denuncias por personas que fueron denunciadas por abuso sexual a una joven y a una niña jujeñas”. En declaraciones a Página /12 advirtió que las denuncias “no cuestionan la falta de ética de Mariana Vargas, sino su acompañamiento profesional y social a las víctimas de semejante flagelo. Este proceso sancionatorio contra ella es un proceso sancionatorio contra todo el movimiento de mujeres”.


Los escraches públicos son y han sido una herramienta legítima, a la que tenemos derecho. En tiempos de impunidad de lxs represorxs de la dictadura cívico militar, buscaron mantener la conciencia y la memoria. No es casual un discurso satanizador de los escraches, de las tomas de colegios por parte de lxs estudiantes, de la partitipación política de la juventud que es vista como peligrosa o como maleable por el gobierno, haya inundado en estos años los medios cómplices de la dictadura cívico militar.

Nada se dice de la línea implementada por el gobierno de la ciudad de Buenos Aires, amparado-protegido de manera escandalosa por la corporación mediática hegemónica, para denunciar “actividades políticas”, y que sucede a otros intentos de solicitar legajos de estudiantes por parte del ministerio de educación a cargo de Bullrich.

En cuanto a las demandas de las mujeres y varones en relación al derecho al aborto, a la concientización acerca de la violencia de género, a combatir la trata de mujeres y niñas, a la denuncia de funcionarixs imbuidos de ideología patriarcal que no cumplen con las leyes vigentes y siguen protegiendo a victimarios, en todo el país se siguen registrando demasiadas situaciones frente a las cuales, solamente la movilización y la protesta pueden motorizar los cambios. Y se trata de un derecho constitucional.

Las organizaciones de mujeres, sorteando el sexismo y la complicidad de los poderes judiciales y políticos, recurren a esta forma de visibilizar la injusticia que victimiza, mata, viola, y refuerza la desigualdad con cada hecho que queda sin condena. Si no hay justicia, hay escrache, y si la acción de los tribunales es demasiado lenta, se muestra en las calles, se grita o se levanta una imagen, con la contundencia del silencio. Para que no haya distraídos, para que no se pueda apelar al “no sabía”.


El Colectivo Feminista La Revuelta, de Neuquén,ha sido uno de los más activos y creativos en la lucha, que apunta con los escraches y actividades callejeras a apoyar y a apuntalar a quienes no se atreven a denunciar porque, además de la revictimización que supone que su testimonio sea puesto en duda, saben de las protecciones a los abusadores.


Romina Tejerina, la joven que fue condenada por matar a su beba recién nacida y a quien la Justicia nunca le creyó que había sido violada, fue defendida por Mariana Vargas.La versión del hombre a quien ella señalaba como su victimario –que la duplicaba en edad–, que la relación sexual entre ambos había sido consentida, se impuso. Hasta el día de hoy, cuando, al haber cumplido el tiempo establecido de la condena para salir en libertad, Romina sufre su estigmatización en la calle y ha manifestado, a poco de salir, que prefería retornar al penal. Del hombre en cuestión, nadie se acuerda.

Por estas y tantas situaciones donde se reflejan las múltiples desigualdades en el acceso a la justicia, a ser escuchadx, a ser debidamente protegidx en sus garantías constitucionales, es que el activismo de la Dra. Vargas, de colectivos de mujeres, de profesionales críticxs y conocedorxs de la violencia institucional, de muchxs personas que están hartas de muertes y vidas tronchadas, es objeto de persecución.
Dice la abogada: “ Aprendimos de H.I.J.O.S., cuando hacían los escraches a los genocidas en medio de la impunidad, y ayudaron con ese accionar concreto a la anulación de las leyes (..) Nosotras entendemos que en relación con las violaciones ocurre algo similar: se exige a las víctimas que prueben la resistencia al ataque, y ello garantiza impunidad, y que sólo denuncien el diez por ciento de las víctimas. Hasta a una nena de 11 años, embarazada por su padrastro, con una prueba de ADN positiva, es decir, lo que podríamos pensar que es un caso cerrado, se le pregunta: ‘¿Por qué no hablaste?’. Es terrible. Entonces ¿qué le queda a una adolescente que no se resistió porque pensaba que las consecuencias serían peores? Los escraches hacen lo que la Justicia aún no hace y que pretendemos que haga.”

Estas denuncias ante el Tribunal de Ética ponen en riesgo su matrícula profesional.
Apoyemos a Mariana Vargas, a todas y todos quienes desde su lugar luchan, cada dia, para que la igualdad sea un punto de partida y no una utopía: porque si es un punto de llegada inalcanzable, mientras se logra, se va cobrando demasiadas lágrimas, demasiados sueños, demasiadas vidas despreciadas.

jueves, 23 de agosto de 2012

Abuelas

Hoy mi abuela cumpliría años, ya no está.
Pude pasar muchos años con ella y tengo un hermoso recuerdo. Hasta sus últimos días, a pesar de haberse mudado lejos y tener sus nietxs por todo el país, y a algunxs, verlos muy poco, podía saber de ellxs, por cartas, llamadas, y alguna visita que disfrutaba enormemente. Caricias para el corazón que había vivido muchos momentos duros.


Otra abuela, Genoveva Dawson de Teruggi, falleció ayer a los 94 años, un poco mayor que la mía, con un dolor tremendo que la acompañó desde que un día militares irrumpieron en su casa, mataron a su hija Diana y secuestraron a su nieta, Clara Anahí Mariani, quien continúa desaparecida.

Su consuegra, Chicha Mariani, expresa su desesperación por saber que Genoveva cerró los ojos para siempre sin saber dónde está su nieta, sin haber podido encontrarla, entre esa multitud de jóvenes que andan por las calles, que estudian, que quizás ya son madres y aún no saben que les robaron la identidad. Una de ellas, que todavía vive en una mentira, puede ser esa bebé que Genoveva tuvo en sus brazos, arrulló, amó.

Genoveva, científica destacada, dedicada a la botánica, fue una de las primeras mujeres egresadas de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad platense y casada con Mario Teruggi, tuvo otros hijos y nietos. Nunca dejó de buscar a Clara Anahí, como la otra abuela y fundadora de Abuelas de Plaza de Mayo, María Isabel "Chicha" Mariani.

El horror del terrorismo de Estado arrebató la vida de su hija y de cuatro militantes que, en su casa ubicada en 30 entre 55 y 56 de La Plata, tenían una imprenta que publicaba la revista "Evita Montonera", donde por primera vez se dió información de las desapariciones, los "vuelos de la muerte" y los centros clandestinos de detención.

Genoveva fue declarada Ciudadana Ilustre por el Concejo Deliberante de La Plata en 2005. Sus seres queridos y amigxs le decían "Kewpe".

Una muestra documental y fotográfica inaugurada hace solamente unos días por la Asociación Anahí y la Subsecretaría de Derechos Humanos de la Municipalidad de La Plata y que se extenderá hasta el 27 de agosto de 9 a 20, - en 19 y 51 de la ciudad de La Plata-, exhibe las huellas de la atroz vivencia de estas mujeres, las madres y abuelas que sin venganza, sin odio, pero con mucho desgaste por los años y la perversidad de quienes no dan, teniéndolo, ningún dato para encontrar a lxs nietxs, parece a veces seguir hiriendo, con el paso del tiempo a su favor, estos corazones sensibles de mujeres luchadoras y dignas.

Con los juicios, a veces, surgen pistas.

Un ex conscripto, Juan Carlos Elso, declaró hace muy poco en el juicio que se le sigue a 26 represores por el Circuito Camps desde Bolivia, por video conferencia ante la presencia del cónsul argentino en Cochabamba, Daniel Horacio Baleirón, y el juez Carlos Rozanski, haber visto que sacaban viva a la beba tras el ataque al cual lo habían llevado. Declaró que media hora después de que las fuerzas conjuntas tiraran unos explosivos antitanque, un cabo le ordenó que fuera de consigna en la puerta del garage de la casa de calle 30 entre 55 y 56. “Había una citroneta agujereada”, describió y afirmó que, estando en aquel lugar, vio salir a un hombre de civil, de pelo largo, claro y enrulado, cargando un bulto que era un bebé envuelto en una manta.Dijo además que se dio cuenta que la carga era un bebé por la forma en que era llevada y dijo que la colcha con la que había sido arropada la criatura era de color fucsia con detalles de color verde. Agregó que el desconocido llevó al bebé a una camioneta que no era del Ejército Argentino, o que al menos no estaba identificada, y que se retiró de inmediato del lugar. Y también Elso aseguró que hay más testigos que saben lo ocurrido, como el cabo primero Bazán, jefe de enfermería al que él reportaba. “Los comentarios que habían era que no se explicaban cómo el bebé había salido ileso después de tanto tiroteo. Ahí relacioné lo que había visto”...“No encontrábamos explicación, porque el cabo Bazán había dicho que el bebé estaba vivo, que estaba bien”, describió. Este testimonio que los jueces evaluarán, contradice las versiones de Echecolatz ante el Tribunal Federal 1 el año pasado según las cuales Camps le habría asegurado que la beba había muerto, y que Estela de Carlotto tanto como Chicha Mariani descreen, dada la costumbre de los represores de mentir para obstaculizar la búsqueda e identificación de nietxs apropiadxs, tanto como de responsables y cómplices.


Clara Anahí, hija de Diana Teruggi y Daniel Mariani, 36 años, tu abuela Genovena se ha ido, Chicha te está esperando... que el abrazo del reencuentro sea todavía posible, que no sea tarde para esos ojos y brazos viejos de llorar y resistir, que están rodeados de mucha solidaridad y mucho amor también de otrxs que tal vez no perdimos en el horror de la dictadura a nadie, y no importa. Todxs te estamos buscando.

miércoles, 22 de agosto de 2012

La Masacre de Trelew y el compromiso con las justicias


En el juicio oral que se está llevando a cabo desde el 7 de mayo de este año, la Justicia tendrá la responsabilidad de establecer que el asesinato de los 16 presos políticos y el intento de homicidio de tres sobrevivientes, cometido por miembros de la Marina en la base Almirante Zar el 22 de agosto de 1972 es un delito de lesa humanidad.
Algunos de los cinco acusados que exigían la prescripción de los delitos –pasaron 40 años– presentaron diversos recursos y la Cámara de Casación Nacional dictaminó que sea en la etapa del juicio oral donde se dilucide la naturaleza de los fusilamientos. Si se trata de un delito de lesa humanidad, es imprescriptible.
“Cuestión de hecho y prueba que deberá definirse en la etapa oral”, dictaminó la Cámara. El Fiscal de Rawson, Fernando Gelvez, asegura que existen abundantes pruebas documentales y testimoniales. Se han presentado ya testimonios reveladores como la del teniente retirado Agustín Magallanes quien aseguró no creer en la verosimilitud de la versión oficial encubridora, según la cual había habido un intento de fuga que desencadenó la balacera. Magallanes describió los cuerpos “amontonados, hechos un colador de tiros”. Luis Sosa, Emilio Del Real, Rubén Paccagnini, Jorge Bautista y Carlos Marandino, los acusados – el almirante Horacio Mayorga fue eximido por razones de saliud y el Marino Roberto Bravo, que reside en EEUU sólo podría ser traído a juicio si este tribunal lo sentencia vía extradición- se defienden a partir de una reconstrucción falaz y exculpatoria.



Al día siguiente de la masacre acaecida el 22 de agosto, Sosa dirigió una reconstrucción en la cual, posicionado al final del pasillo por el que se enfrentaban los calabozos, habría sido víctima de una toma de karate por parte de los prisioneros. Recordemos que lxs militantes que se entregaron en el aeropuerto tras el fallo en el operativo que preveía que escaparan en avión, fueron trasladados a la base naval y encerrados en calabozos ínfimos, donde fueron asesinados a los pocos días. En la etapa de instrucción de este juicio oral, Sosa se ubicó en otro lugar, en el inicio del pasillo. Hay detalles contradictorios con la versión de aquel momento, y que coinciden con los testimonios que dieron a Paco Urondo los tres únicos sobrevivientes, María Antonia Berger, Alberto Camps y Ricardo Haidar, que dieron origen al libro “La Patria Fusilada”. Liberados de la cárcel de Devoto el 25 de mayo de 1973, los tres fueron luego desaparecidxs, y Paco, asesinado en un operativo en Mendoza.
Las pericias realizadas también desmienten la versión de los marinos, en cuanto a la disposición de los cuerpos y la dirección de las balas recibidas. Las viudas de Rubén Bonnet y Humberto Toschi, ex presos como Alicia Sanguinetti, Luis Ortolani, los abogados Roberto Matarollo, Gonzalez Garland y Eduardo Luis Duhalde, - recientemente fallecido, su testimonio se incorporó a la causa- aportaron datos ante el Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia que encuadran los hechos del 22 de agosto en un contexto histórico determinante en cuanto a la persecución política por parte del Estado.
Una denuncia de los abogados Alberto Pedroncini y David Baigún, presentada en 2005 ante la Justicia Federal porteña, inició la investigación que permite ubicar el contexto represivo ya en acción en esos años previos al golpe del 24 de marzo de 1976. Aportado por el represor Santiago Riveros, “Entre la documentación figura un manual de reglamentos del Ejército elaborado en 1968 y que rigió desde entonces, la mayoría firmados por el entonces jefe del Ejército Agustín Lanusse, que describen mecanismos psicológicos, operaciones antisubversivas, exterminio del elemento subversivo, operaciones contra la guerrilla urbana” sostuvo Germán Kexel, abogado representante de la Secretaría de Derechos Humanos y querellante en la causa. El manual aportado por la defensa del represor Santiago Riveros en el marco de una causa en la que estaba imputado por violación a los derechos humanos, tenía como objetivo hacer responsables de los crímenes a las más altas autoridades militares. “Sirvió como prueba de la categoría de lesa humanidad de la masacre porque permitía describir el contexto represivo inmediatamente anterior a la dictadura militar. El Ejército argentino ya había escrito y publicado reglamentos para proceder ante el accionar de un enemigo en la población civil, el ‘subversivo’ como lo llamaron, aquel que pensaba distinto, con el objetivo de eliminarlo”
Alicia Cappeletti – quien estaba clandestina cuando su compañero, Horacio Bonnet, fue asesinado–, o el detalle de la Cámara Federal, creada por la dictadura de Lanusse para juzgar a presxs políticxs, confirman la situación de persecución manifiesta a determinadas organizaciones políticas, que se estaba dando desde antes de la madrugada del fusilamiento; se registraba represión ilegal. De manera que teniendo en cuenta el contexto, “la masacre dela base Almirante Zar fue el inicio del terrorismo de Estado de 1976”, sostiene el fiscal general de Rawson Fernando Gelvez, que participó en la investigación desde que la Justicia porteña pasó la causa.


19 militantes de Montoneros, PRT-ERP y FAR, que se habían entregado en el aeropuerto después de solicitar la presencia de un juez – los testimonios fílmicos de la película de Raymundo Gleyzer muestran a los jóvenes Mariano Pujadas y Humberto Bonnet hablar de los asesinatos, torturas y vejámenes a las que acostumbraban ya como rutina las fuerzas de seguridad en el trato con los detenidxs políticxs- cayeron por decisión de la dictadura militar. Era una afrenta la huida del penal de los seis máximos dirigentes de las organizaciones armadas, refugiadas en el Chile de Salvador Allende. Adriana Lesgart, prima de Susana Lesgart, fusilada en la madrugada del 22 de agosto, recordó en una entrevista la manera en que lo ocurrido “a partir de 1973, trató se sepultarse, de confinarse al olvido. Y a partir de 1976 sentí siempre que la dictadura fue de un grado de salvajismo, una organización tan macabra de exterminio, que cuando vino la democracia era lo primero por investigar y juzgar. Trelew no era casi nada.”
Pero Néstor Kirchner los convocó para reabrir la causa en 2005. Eduardo Luis Duhalde, un protagonista de aquellos años 70 en la defensa de la militancia perseguida, y Secretario de DDHH de la Nación hasta su muerte, hace unos meses, impulsó el inicio de este camino que tardó mucho tiempo pero que arrojará luz sobre el manto de mentiras, complicidades y encubrimientos que preanunciaban entonces la pesadilla que nos azotaría a lxs argentinxs.
La justicia no solo repara, aunque tarde demasiado, sino que impacta en la construcción colectiva de una nación. Recordar y reivindicar las luchas, condenar procedimientos inhumanos, es sembrar a futuro.
Lo que sucedió incide en nuestro horizonte en el cual insisten gestos de persecución e intolerancia criminal que pueden parecernos irrisorios. Sin embargo, tenemos que estar atentxs y no dejarlos pasar.
Sujetxs pasibles de exterminio no se construyen de un día para el otro, sino que esculpen sutilmente, de maneras diversas, permeando sentidos comunes lábiles y conciencias débiles, desmemoriadas. No habrá quizás mejor homenaje a lxs fusiladxs de Trelew y a todxs quienes padecieron el Terrorismo de Estado, que un compromiso total con la irrestricta defensa de la libertad, el pensamiento, la militancia, la solidaridad para ir haciendo las justicias pendientes, las que los tribunales les deben a ellxs y sobre todo, las justicias por las cuales ellxs lucharon.

miércoles, 15 de agosto de 2012

¿Te molesta mi amor? o "está todo lleno de negros"!

Y, sí...
Es lógico. No se puede no molestar, no irritar, si verdaderamente se están alterando las cosas. Un orden desigual apuntalado de resignación y de hipocresía.
Nuestra felicidad y compromiso, teniendo en cuenta tantas dificultades y un momento durísimo en el mundo, en el que nuestro "volantazo" político económico desde 2005 está demostrando, -y lo dice un Premio Nobel de Economía!-, que va en el camino correcto, el cual, tal vez sea el único viable.
Desendeudamiento, inversión, producción, trabajo.

Lo digo, se dice, pero se apoya en vivencias: encontrar a Pablo Javier Gaona Miranda, el nieto 106, que muestra cuánto falta hacer y lo que han hecho las Abuelas y todxs lxs que insisten en iniciativas como Teatro x la Identidad cuyo paso por los pueblos de las provincias ha despertado dudas motivadoras,y ha desempolvado temas que se creían sepultados.
Las señalizaciones de los lugares de secuestro y detención clandestina como sitios de la memoria que vemos adultos y chicxs de guardapolvo, y que aprenden lo que es el derecho a la identidad, a no sufrir violencias. A veces desentona algún cura reivindicador de genocidas, o alguna profesora o directora de escuela, que si es sancionadx institucionalmente como corresponde, no siempre sucede, pero que merece una condena social indubitable, que es la peor de todas.

El rostro de Evita en billetes de cien pesos.

Experiencias...como la de un día del niñx en Tecnópolis 2012: el domingo soleado, pasear por un predio enorme donde gratis, nos entretenemos, aprendemos, nos asombranos y nos enorgullernos de todo lo que somos capaces.

Aprendí cómo identificar si un avión participó en Malvinas, qué tipo de acciones realizó: me lo explicó un joven uniformado de la Fuerza Aérea, muy distinto a "los milicos" de la época en que era chica y los aviones bombardeaban la yunga en Tucumán, aniquilando "subversivxs".Hoy se investigan los crímenes de lesa humanidad que se cometieron en las Islas contra los chicos que combatieron, a manos de los oficiales argentinos, y el predio mismo de Villa Martelli apela a mis vivencias de veintitantos, los levantamientos carapintadas, Seineldín, Rico, lo ocurrido con la toma frustrada por parte del Movimiento Todos por la Patria, hechos que estremecían una democracia demasiado débil todavía...

Emociona hoy, si se lo piensa un momento, que familias enteras, vestidas de domingo o con una apariencia "cool" se mezclen para pasar por el stand de YPF y saber cómo se hace la exploración, la perforación, qué es un shale oil, qué usos tienen los hidrocarburos, cómo es una casa antisísmica - lo que me quedó pendiente para otra visita, había mucha cola!-, cómo es el banco de datos genéticos que permitió la identificación de chicxs secuestradxs y apropiadxs entre 1976-1983.
Divertirme con mi hijo en el espectáculo "no es magia, es ciencia", y observar los inventos de Leonardo con detenimiento, mientras un montón de chicxs, blanquitxs, pelirrojitxs,rosaditxs y negropelodurxs de sonrisas increíbles, juegan manejando un robotito que simula el rescate de personas en emergencias.
Ellxs no entienden de lo que se dirime desde tapas de diarios o desde la radio trepanando desprecio y rabia; mientras esa batalla es sencillamente, ajena, lxs chiquitxs experimentan un acceso a la tecnología, a la diversión, a esa fascinación por los dinosaurios, el recorrido histórico con el personaje Zamba de Paka Paka, acercándose de otra forma al San Martín de la escuela.
Saben perfectamente lo que merecen, lo que podemos compartir.
Se trata de compartir, que es lo intolerable para ese que twiteó que el tránsito se atascaba en al zona de "Negrópolis"-qué bronca debe haberle dado la impresionante afluencia de público durante las vacaciones de invierno!- y a quien le agradezco la excusa para charlar con mi hijo del uso del término "negro" en nuestra sociedad.
Y, sí, somos negrxs, querido productor del monopolio, queridas Moria, Susana y Mirta.

Y somos felices de vivir en un país que está juzgando genocidas y que va encontrando nietxscon las Abuelas hermosas de Plaza de Mayo, y toda la gente que se involucra cada día más en el tema, que lejos de estar agotado, nos interpela tanto o más que antes.
Estamos orgullosxs de la vuelta de nuestrxs científicxs formadxs en la universidad que pagamos y que pueden trabajar y crear aquí, que alientan a las nuevas generaciones a imitarlos porque resulta que hay demanda, hay fabricas, industrias, y becas y desafíos como la soberanía energética, la producción pública de medicamentos, y tanto más.
La revolución que implica contar, desde la primaria, con una notebook y no quedarse atrás; la revolución de Y aunque les llegue el hedor del discurso del desánimo, de la irritación, eso que se destila es ajeno a la experiencia cotidiana, aunque haya muchos problemas pendientes. La vida cotidiana, la dignidad que se va conquistando hace de cobija, y da ímpetus que molestan a los que no contaban con su participación para nada más que como extras invisibles del paisaje social.
"Negrópolis"...
Les molesta el amor que vuelve a salir como el sol, a pesar de tanto apagón, tanta noche y tanto silencio.
¿Cómo no vamos a molestar?

martes, 7 de agosto de 2012

Jennifer Farías : violencia institucional que mata

La maternidad es una experiencia crucial para las mujeres.
En función del derecho constitucional y elemental a la salud de toda persona, es que así como resistimos la maternidad impuesta también reclamamos la atención médica adecuada durante el embarazo y el parto, así como el seguimiento de madre y de la criatura después.


Nos hemos acostumbrado demasiado tiempo, lamentablemente, a la violencia institucional y a sobrellevar, por cuestiones de cultura patriarcal, sufrimientos que no se justifican de manera alguna. Que obstetras o parteras desinformen o se dirijan a las pacientes como objetos, sin proporcionar el trato respetuoso y de manera tal de que sepan qué estudios o intervenciones corresponden, si tiene que dar un consentimiento para alguna práctica con todos los elementos necesarios para decidir. Tampoco se debe tratar a la paciente - utilizando el poder del saber médico - de manera discriminatoria, prejuzgando o soslayando su calidad de persona igual que se encuentra en una relación especial de vulnerabilidad porque pone su vida en manos de quien porta un guardapolvo y ha hecho un juramento de aliviar el dolor y aplicar todo su esfuerzo y responsabilidad para salvarla.

Sabemos del estado catastrófico que viene registrando la salud púnlica porteña y de esta cultura de maltrato institucional que la gente debe soportar, esperando turnos a tres y cuatro meses, haciendo colas interminables, teniendo que trasladarse para estar a las 4 de la mañana al frío con criaturas o personas mayores, esperando medicamentos que no hay, volviendo con el bolso a la casa cuando tenía que operarse un tumor porque de un día para otro no hay anestesista. Pasillos helados, camas insuficientes, trabajadorxs mal pagos. Se sabe del intento de tercerización del servicio de enfermería. En medio de todo esto, así como hay médicos comprometidos que luchan por la defensa de nuestro hospital público, hay médicos indolentes, gremios alineados con la política macrista, vistas gordas a episodios que ponen en riesgo la infraestructura básica que solamente lo público, lo que pagamos con los impuestos, puede ofrecer a todxs.


Mientras coberturas y sectores utilizan políticamente episodios donde se reclama justicia - y no valoro las maneras de hacerlo- lo central es que una jovencita de 19 años y su bebito tienen derecho a no correr riesgo de vida por negligencia, desidia, discriminación. Lo importante es lo que realta la familia de Jennifer Farías porque se refiere a lo actuado por los efectores de la salud pública.

No podemos saber si lo que ocurrió con Jennifer quizás era inevitable de haber sido atendida como corresponde. Pero lo que se desprende de la descripción que dan los familiares, que apoyan en lo registrado por la historia clínica, habla de una situación en la que la justicia debe intervenir. Y no me refiero solamente a establecer responsabilidades penales, sino todas aquellas que involucren la responsabilidad de funcionarios en el episodio, que tienen el deber de garantizar el acceso a la debida atención. Si esto no sucede, volverá a repetirse.

De acuerdo a lo que relatan familiares,Jennifer Farías, de 19 años, con un embarazo a término, ingresó al Hospital Santojanni el 14 de julio a las 20 y 30 horas, lugar donde se había atendido durante los meses previos. A pedido de su mamá que no tenía noticias, se informó al otro día del nacimiento de Ian, quien había nacido a las 04:10 con 3.100 kg en perfecto estado
Jennifer daba aviso a los médicos y enfermeros que le faltaba el aire, tenía mareos, le dolía la espalda y que se sentía sin fuerzas. La respuesta que daban a los familiares acerca de esto lxs médicxs era que “los síntomas se debían a una depresión posparto" que para ellos era normal.
En la madrugada del miércoles 18 de julio a las 02:00 hs Jennifer llama desesperada a su madre por teléfono avisándole que seguía sintiéndose mal y que nadie la asistía. Los familiares cuentan que tuvieron que despertar a la enfermera de guardia para avisar que la joven no estaba bien y que se le avisara a algún médico.
En la mañana del miércoles, la madre de Jennifer habla con la doctora que atendía a su hija insistiéndole en que los síntomas continuaban. Pero la respuesta que recibió fue que clínicamente no tenía nada y que ya estaba dada de alta; que debía ir a un psicólogo. Su madre se negó a llevarla en esas condiciones y entonces, la médica indica que se quede un día más, le realiza un análisis de sangre y la envía -sin compañía- a hacerse una ecografía. A mitad de camino se descompensa. Un enfermero y un hombre de seguridad ven la situación y la socorren. Los médicos y enfermeros seguían asegurando que los controles daban normales.
A las 21.15 hs. la madre de Jennifer da aviso desesperada en enfermería que Jennifer empeoraba y que pedía por favor un medico. La enfermera la ve y sale de la habitación pidiendo un tubo de oxígeno que no había en todo el piso de maternidad. Llama dos veces a la guardia medica para que se presenten, lo que ocurre al cabo de una hora. Jennifer entra en un paro cardiorespiratorio; dan aviso a unidad coronaria, donde tratan de resucitarla con maniobras de reanimación, sin que la paciente responda.
A las 22.30 hs, según la historia clínica, unidad coronaria da aviso del fallecimiento a los familiares sin dar ninguna explicación.

domingo, 5 de agosto de 2012

Cárceles

Hoy sale en el diario una foto de un pibe colgado de las muñecas en un penal. Golpeado salvajemente. Se llama Maximiliano Darío Osores Zapata y está preso por robo calificado.
El tratamiento recibido a manos de los agentes del servicio penitenciario en un penal de Florencio Varela (provincia de Buenos Aires)al detenido – que ya lleva seis años de los nueve de condena- revela la subsistencia de prácticas heredadas de los grupos de tareas que se desempeñaban en los centros clandestinos de detención de la dictadura.

A quienes preguntan , reproduciendo la falacia de distinguir entre los derechos humanos de “la gente” y los de “los delincuentes”, olvidando que éstos son universales, es decir, no se particularizan, no se contemplan o no según los actos que las personas cometan sino que son inherentes a la dignidad de todo ser humano desde su nacimiento, más allá de quién se trate: más allá de que seas Teresa de Calcuta, de Favaloro, de Videla, de Barreda, de Eduardo Vázquez , de Juana Pérez, de mí, yo, de vos, de cualquiera. De la dignidad humana se desprenden derechos que nadie puede vulnerar, como el de no ser privado de la libertad sin juicio justo, de contar con la debida defensa, de no padecer torturas ni tratos degradantes ni crueles. Derecho a no ser reducido a la servidumbre o a la esclavitud. Derecho a tu identidad.

Hace unos días la Presidenta de la Nación decía: “En 2003, un 35 por ciento de los presos ni siquiera tenía documentos de identidad. A partir de un programa muy agresivo de identificación y entrega de documentos hoy el ciento por ciento de los presos tiene su documento y se han implementado planes laborales, por los cuales las personas privadas de su libertad trabajan y cobran el salario mínimo vital y móvil , permitiendo su reinserción social y la de su familia.
“…los que tanto hablan de la Constitución deberían leer que la Constitución establece muy claramente que las cárceles deben ser sanas, limpias y no pueden ser castigo para los presos porque tienen que impulsar la resocialización y la reinserción. No solamente por una cuestión de convicciones, de ética, de principios o de derechos humanos, sino para evitar la reincidencia, fundamentalmente”


Argumentando con datos el ataque de desinformación de los socios de la dictadura, CFK les atribuyó además el encubrimiento de la fuga sospechosa de un interno, tema que hubiera merecido centimetros y tapas catástrofe si la insguridad fuese el tema y no a quién se daña con ella. Señaló la Presidenta que de los 60.000 presos que tiene la República Argentina, solamente 9.700 corresponden al Servicio Penitenciario Nacional a cargo de 35 establecimientos donde no hay superpoblación poruqe se han construido cárceles. Ninguna de las denuncias en la Corte Interamericana de DDHH son del Servicio Penitenciario Federal sino de los servicios provinciales.


Quisiera plantear, más allá de jugadas mediáticas a favor o en contra del esquema bonaerense manodura, de los graves hechos que costaron la vida a internos tras las visitas que hizo el Vicegobernador Mariotto, lo que está en discusión evidentemente, - y los dichos de la calle expresan las posturas cuando escuchamos el remanido “que se pudra en la cárcel”- es una manera de concebir las prisiones y el delito.

Para algunxs, se trata de una suerte de venganza, pensando que quien delinque merece pagar el daño, que no tiene chances de cambiar ni de hacer otra cosa que daño. De ahí la idea del encierro para no solamente aislarlo de la sociedad sino para que padezca algo del trato inflingido. Dentro de esta vertiente de pensamiento se encuentran quienes conciben que hay personas con el destino marcado, por su extracción social, por su entorno familiar, por portación de cara, y por eso no hay que esperar otra cosa de ellas que la maldad y la amenaza. La construcción del pibe chorro se realiza sutil o descaradamente desde los enfoques y la edición de los noticieros de la tele y varixs opinólogxs. Se refuerza con las imágenes estigmatizantes de la gente que vive en las villas, donde pareciera que no se vive de otra manera que de caño, como si no hubiera quienes trabajan, se educan, como el que consume el asalto a repetición desde su comodidad de clase media.

Otra manera de pensar qué hacer y cómo combatir el delito es pensar que la privación de la libertad debe funcionar como una oportunidad de encarar otro proyecto de vida, que puede ser una realidad cuando salga o no. Pero si el Estado destina recursos para la población carcelaria, estos mal rendirían si no apuntaran a rescatar a las personas con talleres, educación, vínculos con el exterior de acuerdo a las circunstancias, claro, precisamente porque se trata de una persona siempre, una persona dotada de derechos que nadie, ni la condena más severa, puede retirarle.
Una ceguera social – que se arrastra seguramente de la época del Terrorismo de Estado- hace que en nuestra vida cotidiana poco pensemos o consideremos el hacinamiento, los tormentos, las salidas que la mafia policial permite para que internos trabajen para los policías. Los atropellos se han cobrado muchas vidas en los penales, sin que las páginas de los diarios que llegan a registrar esos sucesos conmuevan a una sociedad que no ve, no registra cuánto resiste detrás de los muros de las cárcels, de esa salvaje violencia institucional.

Escribió Horacio Verbitsky en su nota “La Tortura, resabio perverso del Terrorismo de Estado” publicada el 29 de julio pasado en Página/12: “Los asaltos a familias o personas mayores que son golpeadas en forma salvaje o sometidas al paso de corriente eléctrica prueban el aporte de las prácticas carcelarias a la inseguridad”.
“Mientras los indignados reclamos de protección estatal de las personas honestas sigan disociados del repudio a la violencia institucional y a los tratos inhumanos, crueles o degradantes, sólo seguirá creciendo el horror, a ambos lados del tenue límite que separa el adentro del afuera.”


Nuestra democracia tiene deberes pendientes en este sentido: por un lado, como dice Verbitsky, en línea con lo que compromete al Estado por haber ratificado la Convención Internacional contra la Tortura en 1989, se impone desbloquear de una vez en el Congreso el tratamiento del mecanismo nacional de prevención de la tortura – con media sanción de diputados el año pasado - y terminar con estas prácticas heredadas de la dictadura que subsisten en las cárceles provinciales: en Buenos Aires, en Mendoza, en Salta, en Chaco, en Santiago, en Río Negro, en Neuquén, en Corrientes, en Córdoba, en Santa fe, que trascienden cuando alguna víctima muere o las torturas son registradas por algún video o una foto como la que hoy sale publicada en Tiempo Argentino, y que el padre de Maximiliano recibió anónimamente.
Por otro lado, nos cabe a cada unx registrar a nivel personal lo que viene sucediendo. Discutir con la complejidad adecuada a las problemáticas de la prevención del delito y de las políticas de seguridad; denunciar atropellos y hasta defender el derecho de que un genocida estudie en prisión, porque así como tuvo el juicio que él no dio a sus víctimas, es honrar y ser coherente con la defensa de la dignidad humana disponer otro tratamiento y propender así a que nunca más existan centros clandestinos ni ni desapariciones, ni torturas en las cárceles.
Una misma violencia permite que haya muchachas esclavizadas, que un día desaparecieron sin dejar rastros, “trabajando” en whiskerías y prostíbulos con la complacencia de funcionarios de fuerzas de seguridad, jueces y políticxs sobornadxs, y clientes prostituyentes que conforman la demanda que pone en marcha un negocio tan redituable como el tráfico de armas.



miércoles, 1 de agosto de 2012

31 de julio. Día del abogado militante

Contaba con una singular inteligencia, leía en francés, inglés, alemán, italiano, portugués, latín y griego; el "Pelado" Ortega Peña se recibió a los 20 años de abogado y además incursionó en la filosofía, la economía, la literatura y la historia. Provenía de una familia acomodada y prefirió ser el vocero y defensor de trabajadorxs. Murió demasiado joven, viajando en taxi junto a su compañera, Elena Villagra, jugado como siempre lo estuvo por la dignidad y la justicia social en una época maravillosa y trágica a la vez.

"Legisladores justicialistas y de la oposición, directivos del Consejo Nacional Justicialista que habìan presentado a Peròn a fines de 1973 un plan de eliminaciòn de “zurdos”, que comenzò con la voladura el automòvil del abogado radical Hipòlito Solari Irigoyen, periodistas venales, servicios de inteligencia y policiales, militares y policías, jerarcas de la Iglesia, burócratas sindicales y otros se hallaron implicados, directa o indirectamente, en la muerte del abogado y legislador del pueblo", señaló Jorge Luis Ubertalli en su semblanza "Rodolfo Ortega Peña, el ejemplo que nos une".

Responsable de las primeras listas negras, amenazas, exilios, crímenes, armada desde el poder político y financiada por el poder económico que con el golpe del 76 ingresaría al Ministerio de Economía, la Triple A ensayó, en Villa Constitución, la tortura y el asesinato de obrerxs de Acindar, Metcon, Vilber y Marathon, ya en marzo de 1975.

Algunos pocos han sido juzgados por su desempeño en la Triple A. Falta mucho por saber, condenas y derivaciones importantes de tenor político, también, y en relación con el asesinato de Ortega Peña. Hace muy pocos meses, el compañero del "Pelado", otro insustituible defensor de los derechos de los presos políticos, de los militantes de Trelew fusilados, quien ocupó la cartera de DDHH del gobierno kirchnerista hasta sus últimos días, Eduardo Luis Duhalde, nos dejó físicamente.


Ahora, un pibe muy joven, que milita en la Facultad de Derecho, convoca con su agrupación estudiantil, a un homenaje en el 38vo. aniversario del asesinato de Rodolfo Ortega Peña a manos de la Triple A, que se funde con otro homenaje en el Archivo Nacional de la Memoria donde además de una mesa redonda se proyecta una película que da cuenta de la organización criminal precursora de las atrocidades de la junta militar "Apuntes para una prehistoria de la Triple A".

Joaquín Túñez nos habla de la lucha por renombrar salones de su facultad con nombres de referentes por su compromiso social, y de la pertinaz negativa de una academia formadora de jueces y defensores de la ley. Inercia para democratizarse la de la alta casa de estudios. La Agrupación que lleva el nombre de quien fuera un destacado intelectual, autor de obras de historia, defensor de trabajadorxs, editor de la revista "Militancia", que llegó a Diputado Nacional y hasta se enfrentó con el gobierno que devino en su propio verdugo.

La triple A (Alianza Anticomunista Argentina) fue pensada y armada por el Ministerio de Bienestar Social de López Rega, y fue la derecha peronista en el poder quien comenzó la carnicería contra lxs revolucionarixs, muchxs alentados por Perón en el exilio y echados de la plaza después cuando pidieron explicaciones al líder y a su gabinete impresentable. Era entonces que Rodolfo Ortega Peña quedó practicamente sólo en su banca de Diputado, denunciando los abusos y atropellos de la reacción, de las empresas y la policía represora. Y aún así, munido de un coraje único, investigaba lo que puede considerarse el inicio de los horrores que se instalarían definitivamente desde el 76, los fusilamientos de Trelew,mientras el horizonte se enturbiaba. Cayó abatido por un grupo de sicarios del Brujo en la esquina de Arenales y Carlos Pellegrini un 31 de julio de 1974. No fue velado en el Congreso sino en la sede de la Federación Gráfica Bonaerense, donde defendió a tantxs trabajadorxs, y detrás de su féretro una bandera que rezaba "la sangre derramada no será negociada" hablaba de los costos que los justos suelen pagar. En esa sede sindical había nacido en 1969 la CGT de los Argentinos, la de Ongaro, Tosco, Walsh, frente a la burocracia sindical que manejaba y todavía maneja lógicas sectoriales sin representar en absoluto los intereses de sus afiliados, preocupada en mantener - si es preciso a sangre y fuego- sus privilegios.

Ortega no pertenecía a ninguna organización, y sin embargo su figura unificaba a revolucionarixs y luchadores de distintas vertientes, tanto como irritaba a los enemigos de las causas populares que comenzaron el exterminio genocida.

Los delitos relacionados con la Triple A se van dilucidando causa por causa, porque hay que probar en cada caso la imprescriptibilidad de los mismos, sorteando el límite temporal 1976-1983.

En días comienza el juicio a José Pedraza por enviar una patota asesina contra Mariano Ferreyra. Puede que la central obrera se fracture, por la misma lógica de otro tiempo incompatible con el kirchnerismo, dinámico para permanecer fiel a la herencia del peronismo transformándose permanentemente sin perder la brújula. Por todo esto es que hay jóvenes como Joaquín que dan una pelea simbólica en la Facultad de Derecho, como otrxs en academias reacias a admitir que detrás de su pretendida función hay una ideología antidemocrática, que pregona valores que no practica, que representan la escuela liberal rancia de privilegios.

Y como de disputar se trata, rescatar a Ortega Peña y rescatar el compromiso con la justicia social es ser fiel a eso que llamaban y llamamos hoy "revolución", desde otro lado, en movimiento, en devenir. Por eso en vez de referenciarse en Alberdi, la militancia popular reivindica en el 31 de julio el compromiso y el cariz ideológico no solamente del ejercicio del derecho sino el de toda actividad academica o social. Plantándose y enarbolando la postura, de frente.
Como Ortega Peña, como Duhalde.



Escribía el Diputado Leonardo Bettanín, despidiéndolo en "La Causa Peronista" a pocos días del impactante asesinato: "Pero igual nos divertimos, Pelado, porque la revolución eso tiene de lindo. Que la hace gente de carne y hueso, que se ríe y llora. Que se construye con las debilidades y los aciertos de los hombres. Y por eso vamos a guardarnos para siempre ese pedazo tuyo que siempre quisimos. Y con el otro seguiremos discutiendo, pero sin olvidarnos que ahí, en un lugarcito del corazón, hay un tipo formidable que nos obligó a pensar la Revolución desde otro lado. Por eso no lloramos tu muerte. Nos reímos como lo hubieras hecho vos, haciendo un chiste para ocultar la bronca, buscando lo ridículo del asunto para olvidarnos la tristeza. Aguantarnos como sea. Porque ésta es una guerra, Pelado. Y vos lo sabías mejor que nosotros. Y hay que darle para adelante, aunque te extrañemos. Y en ese dolor, en ese desgarro que es un hermano que no está, te vamos a encontrar siempre, aunque los diarios digan que perdiste contra una ametralladora unanoche de julio, en Arenales y Carlos Pellegrini. Chau."